Opinión

  • | 2004/10/01 00:00

    Conflicto de intereses

    La desconfianza en los brokers y fondos de inversión, y las malas experiencias del período 2000-2002 han llevado a los inversores a buscar asesores independientes.

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A lo largo de los tres últimos años, hemos visto un incremento importante de acuerdos extrajudiciales multimillonarios entre los reguladores y los principales bancos, brokers y gestoras de fondos de inversión en Estados Unidos. Los motivos son varios, entre ellos, las recomendaciones de compra de una serie de activos cuando esos bancos estaban intentando conseguir mandatos de banca de inversión para los mismos clientes. Es decir, no estaban dando una recomendación objetiva, sino marcada por sus intereses comerciales.

Para hacernos una idea de la magnitud del escándalo, veamos las cifras. En abril de 2003 se llegó a un acuerdo entre 10 de las principales casas de inversión y los reguladores que supuso un pago de US$1.400 millones a los primeros. En el caso más reciente, que ha sido el de los fondos de inversión, los pagos por US$2.300 millones se han debido a la necesidad de llegar a un acuerdo y que no los multaran con cifras mayores. La razón: prácticas abusivas de venta por parte de las instituciones y por beneficiar, en las condiciones de entrada y tiempo, a determinados clientes institucionales perjudicando a los individuos de menor tamaño.

Todos estos casos, unidos a las malas experiencias del período 2000-2002, han originado que cada día más, gran número de inversionistas hayan perdido la confianza en los grandes grupos y estén buscando la ayuda de asesores independientes. En paralelo, muchos profesionales que trabajaban con las grandes casas de inversión decidieron independizarse buscando poder dar un servicio objetivo, transparente y que no implique un conflicto de intereses.

Los grandes grupos patrimoniales familiares ya lo hicieron hace algún tiempo, al crear estructuras independientes, desde las que ellos puedan controlar y supervisar todas las decisiones de inversión que corresponden a sus patrimonios. Por ello, crearon las Oficinas de Familia o Family Offices. Más recientemente, hemos visto que unos pocos grupos están aunando esfuerzos al compartir estructuras y de esa forma disponer de un servicio de altísima calidad, que sobre todo vele por sus intereses. Esto ha supuesto el nacimiento de los Multi-Family Office (MFO), que cuentan con profesionales de primer nivel, con amplia experiencia financiera, conocimientos fiscales, legales y contables que ayudan a tomar las decisiones de inversión con el mismo o más conocimiento financiero que las instituciones donde los grupos familiares mantienen sus activos. Si a esto añadimos el alto poder de negociación de los MFO, tanto por experiencia, como por volumen de activos, sus clientes acaban teniendo un mejor producto, mayor asesoramiento y control y, lo mejor, sin que al final les cueste dinero.

Debido a la creciente complejidad de los mercados financieros, a los cambios continuos de la fiscalidad de nuestros países y sobre todo, a la falta de confianza surgida por malas experiencias en el pasado, es importantísimo contar con alguien que esté de nuestro lado en la toma de decisiones de este nivel. Estas decisiones deben estar ligadas a una ordenada planificación de la transmisión patrimonial a las siguientes generaciones, para mantener los intereses comunes de los grupos familiares. Esto evitará conflictos entre las distintas generaciones de la misma familia y con los socios originales en caso de fallecer alguno de ellos. Implica una meditada redacción de protocolos corporativos y familiares, que equilibren los distintos intereses de todos los integrantes.

A modo de referencia, en los países desarrollados, el 46% de los patrimonios superiores a US$10 millones cuenta con asesores financieros independientes, frente al 30% de hace cinco años. Lo importante ahora es encontrar la persona o grupo que mejor vele por sus intereses y para ello debe ser pagado exclusivamente por el cliente y estar seguro de que no recibe ningún tipo de compensación adicional por parte de los bancos, brokers, fondos de inversión, abogados, etc. Si no, estarían cayendo en el mismo problema con el que abrimos este artículo, "conflicto de intereses".



* CEO TBK Investments, Inc.

sulloa@tbkinvestments.com
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