Opinión

  • | 2010/09/17 12:00

    Confianza en Familias Empresarias

    Es un capital social que no se mide en pesos ni en dólares pero que marca una gran diferencia.

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En los últimos 10 años, a nivel mundial, se han presentado una serie de eventos que han hecho perder la confianza en diferentes sectores de la economía. Casos como los de Enron o Worldcom, y los de Madoff o DMG han mostrado que adquirir fortunas a toda velocidad es más importante para algunos, que la ética y los valores. Si algo nos demostró la última gran crisis económica mundial, fue que el común de la gente se vio muy afectada por decisiones tomadas por tan solo unas pocas personas sin ninguna moral. Estas actitudes sin valores de algunos mal llamados empresarios, hacen que se pierda confianza en muchas instituciones y en sus sistemas de control. En las empresas de familia, muy frecuentemente se presentan situaciones en las que sus directivos deben tomar decisiones que afectan tanto al negocio como a la familia, y la familia empresaria necesita la certeza de que esas decisiones son las mejores, y que son tomadas teniendo en cuenta el beneficio general. Esa confianza hay que preservarla sobre todas las cosas porque es allí donde se marca la diferencia.

En el libro Confianza de Francis Fukuyama, se habla sobre cómo algunos hábitos que se heredan son la base de la confianza. La honestidad, la solidaridad, la generosidad y el cumplimiento del deber son algunos de los hábitos que en conjunto generan confianza. Esa confianza, entonces, genera un capital social que, al ser bien utilizado, puede ser de gran ayuda para la armonía del negocio y de la familia. Es un capital social que no se mide en pesos ni en dólares pero que marca una gran diferencia.

En la familia, la confianza juega un papel crítico para el buen funcionamiento de los negocios. Cuando hay confianza entre hermanos o primos, al momento de tomar decisiones todos saben que lo que va a primar es el bien común, el bien familiar y no el individual. Este capital social es algo que se hereda. Cuando en una familia existe confianza entre sus miembros y es proactiva en mantenerla, seguramente va a pasar este valor a las siguientes generaciones. Cuando se crece en un ambiente de confianza, no solo se va a ver como un estilo de vida, sino como una regla a seguir. Se va a hacer todo lo posible por mantenerla, lo cual es básico para el buen funcionamiento de las empresas. Si la familia accionista siente confianza en los directivos de la empresa, van a sentir tranquilidad sobre las decisiones que se están tomando en los negocios, porque están seguros que son pensadas en el bien común y en la prosperidad de la familia. Esto es aún más importante cuando la familia está en tercera o cuarta generación. Entre más crece la familia y la propiedad accionaria se va diluyendo, y los intereses de la familia van cambiando y volviéndose cada vez más individuales, la confianza se vuelve un sine qua non.

Inculcar la confianza es algo que se debe hacer desde el momento de nacer. Por eso hay que tener herramientas, como la educación, para que la confianza se mantenga a través de las generaciones. El Consejo de Familia es una de estas herramientas indispensables que se pueden utilizar para ello. El Consejo debe actuar como garante de que la siguiente generación tenga acceso a espacios que los lleven a conocer la historia de la familia, las tradiciones y los valores. Conocer el legado dejado por los ancestros crea un sentimiento de pertenencia que genera una necesidad de unión y confianza. Es lo que llama Fukuyama la "sociabilidad espontánea". La familia, entonces, se solidariza para actuar y apoyarse recíprocamente.

Otra herramienta indispensable para la generación de confianza es la planeación estratégica familiar, donde todos los miembros de familia definen metas comunes a partir de los valores conjuntos, la misión y la visión familiar.

Desde la perspectiva de los negocios, generar confianza es también esencial, ya que allí no solo se está poniendo en juego el nombre de la empresa sino también el de la familia. Hay que tener siempre los más altos estándares de rectitud ante todos los stakeholders. Si se logra tener esa confianza, las relaciones con los proveedores, clientes y el sector financiero será mas fructífera. ¿Cómo se logra generar esta confianza? Cada familia debe hacer un autoanálisis para establecer sus propios índices de confianza. Esos índices deberán ser monitoreados periódicamente y así mismo tomar las medidas necesarias.

Tener un buen gobierno corporativo es la primera llave del éxito para la confianza empresarial. Tener una junta directiva formal, con funciones específicas, con gente capaz y comprometida, da a todos stakeholders confianza en que la gestión se está llevando de la mejor forma posible. Es tan importante que algunas empresas, al comprar otra entidad, pueden llegar a pagar una cifra importante si tienen un gobierno corporativo en funcionamiento.

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