Opinión

  • | 2010/06/11 00:00

    Condiciones laborales y productividad

    Los trabajadores más productivos son más felices. La clave está en el estilo de gerencia de recursos humanos, más que en una legislación laboral que intente proteger a los trabajadores.

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América Latina padece el síndrome de la baja productividad. No es por falta de inversión ni de recursos humanos que las tasas de crecimiento típicas de la región sean permanentemente mediocres. En las mejores condiciones, Brasil, México o Colombia tienden a crecer en forma sostenida alrededor del 4%, mientras que en los países del Este de Asia son usuales tasas de crecimiento de 7% u 8% por largos periodos de tiempo.

Cualquier gobierno debe tener como principal objetivo económico elevar la productividad, pues esta es la única forma de aumentar los ingresos de la población con los mismos recursos disponibles.

Las causas de la baja productividad pueden ser muchas. El costo elevado del crédito o de los servicios de transporte, o el exceso de impuestos, pueden impedir la expansión de las empresas más productivas. O puede ser que las empresas improductivas sobrevivan gracias a que reciben subsidios o beneficios fiscales, absorbiendo así recursos que serían más productivos en otras empresas o actividades.

En América Latina, el mal uso de los recursos laborales es una causa importante de la baja productividad. Las altas tasas de desempleo y la elevada informalidad son síntomas evidentes de desperdicio de los recursos humanos. Varios países están debatiendo actualmente fórmulas para simplificar los regímenes laborales y aliviar de sobrecostos laborales a las empresas, a fin de que puedan crear más empleo formal. Si no logra detenerse la ola de la informalidad, será imposible mejorar las condiciones de vida de la población.

Existe el temor de que una legislación laboral que no proteja adecuadamente a los trabajadores formales pueda perjudicar las relaciones laborales, dañar el clima de trabajo y resultar contraria al objetivo de mejorar la productividad. Esos temores deben tomarse muy en serio, pero no para impedir la reforma laboral, sino para incorporar a la discusión la importancia de las condiciones laborales.

Las condiciones laborales que inciden en la productividad no son las normas legales establecidas por el gobierno, sino las prácticas de gerencia laboral que implementan las empresas internamente para generar un buen ambiente de trabajo. Según una investigación recién concluida1, los trabajadores más productivos son aquellos que sienten que pueden dar lo mejor de sí mismos, que cuentan con el estímulo de su supervisor y cuyas opiniones son tenidas en cuenta. También es esencial para la productividad que los trabajadores no se sientan amenazados de perder su trabajo. Estas condiciones laborales dependen mucho más del estilo de gerencia de recursos humanos que de la legislación laboral. Un trabajador que goza de estas condiciones es un 40% más productivo que un trabajador idéntico en todo lo demás.

Además de ser un buen negocio para la empresa, un clima laboral conducente a aumentar la productividad es beneficioso para los trabajadores. Los trabajadores que gozan de las buenas condiciones de trabajo descritas reciben salarios 15% más altos que trabajadores semejantes que caen en manos de malos gerentes. Más importante aún, son personas sustancialmente más satisfechas con su trabajo y con sus vidas.

Es bueno saber que la productividad y la felicidad pueden ir de la mano. Es necesario repensar la legislación laboral teniendo en mente ambos objetivos.

1. J.C. Chaparro y E. Lora, Killing Two Birds with One Stone: Human Resource Management Practices that Lead to Job Satisfaction and Productivity, BID, junio 2010.

Nota: el autor está vinculado al BID pero se expresa a título personal.

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