Opinión

  • | 2010/04/16 12:00

    Comprando zapatos, acciones y bonos

    Dada la importancia que se le da al conocimiento financiero, las mujeres deben ser proactivas y buscar en su trabajo o en sus comunidades programas que les ofrezcan una educación financiera básica.

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Este es un momento decisivo en la serie "Sexo en la ciudad": Carrie Bradshaw está en un apuro y tiene que comprar un apartamento, pero no cuenta con la plata necesaria para dar la cuota inicial. Mientras habla sobre esto con una de sus amigas, se da cuenta de que $40.000 dólares es precisamente la cantidad de dinero que ella se ha gastado a través de los años en comprar costosos zapatos de diseñadores. Carrie dice: "Me he gastado $40.000 dólares en tacones y no tengo dónde vivir. Literalmente, me siento como la mujer vieja que vivía en un zapato, aquella de la rima inglesa para niños."

¿Se ha sentido usted alguna vez como Carrie? De ser así, usted no está sola. Hay estudios que demuestran que las mujeres, aún las profesionales con buenos empleos y carreras exitosas, tienen la tendencia a tener menos conocimientos financieros prácticos que los hombres. Y son, precisamente las mujeres, las que dudan en sostener conversaciones sobre asuntos financieros con sus amigos y compañeros de trabajo, por no poner en evidencia situaciones como la de Carrie, en las que simplemente, al no pensar en las consecuencias de tanto gasto cotidiano, ponemos en peligro nuestro futuro.

Hoy por hoy, sin embargo, nos encontramos en la necesidad de tomar decisiones financieras importantes. A diferencia de las anteriores generaciones que dependían principalmente de las pensiones para vivir después del retiro laboral, la tendencia actual es tener fondos voluntarios de pensión en los que se deposita una cierta cantidad del salario y uno escoge de qué manera la quiere invertir. Esto requiere mucho más conocimiento financiero y comprensión de las estrategias de inversión y de los mercados, al igual que un buen cálculo sobre cuánto dinero tenemos que ganar en el futuro y cuánto tenemos que ahorrar para lograr nuestras metas.

La National Financial Capability Survey, cuyos resultados se dieron a conocer en diciembre del año pasado en Estados Unidos, revela que las mujeres, en general, se están quedando atrás de los hombres en términos de conocimientos financieros. No obstante, cada vez más, las mujeres tienen que apoyarse tanto en sus capacidades para ganar dinero como en su habilidad de hacer una gestión integral de sus recursos, para mantenerse a sí mismas y a sus familias.

A pesar de las desalentadoras estadísticas sobre los pocos conocimientos del género femenino en temas financieros, las noticias no son tan malas. El estudio también concluye que las mujeres que tienen acciones en la bolsa de valores las negocian con menos frecuencia que los hombres, pagan menos honorarios de manejo y costos por transacciones, y terminan siendo más ricas. Las señoras tienden a manejar sus portafolios de manera más conservadora y, en el actual ambiente de inversión, esto les ha funcionado muy bien. De igual manera, es menos probable que ellas sean víctimas de ciertas estafas que parecen ser cometidas de forma desproporcionada contra los hombres caucásicos.

Un estudio reciente con datos de Vanguard muestra los mismos resultados: durante la reciente crisis financiera, los hombres estuvieron más inclinados a vender sus acciones en el momento equivocado, acumulando pérdidas. La tendencia entre las mujeres fue la de mantener quietas sus inversiones, recuperándolas con creces al mejorar el mercado.

Una de las razones por las que las mujeres son mejores a la hora de tomar decisiones financieras, a pesar de su falta de conocimiento del tema, es que saben qué es lo que no saben y no les da miedo preguntar.

En un proyecto que llevé a cabo en Dartmouth College, las mujeres entrevistadas consistentemente hablaban de las finanzas con un cierto grado de humildad, considerándose a sí mismas como inversionistas poco sofisticadas. No obstante, me llamó la atención su capacidad de verbalizar la descripción de sus necesidades financieras.

Dada la importancia que se le da al conocimiento financiero, no puedo dejar de recomendarles a las mujeres que sean proactivas, que busquen programas que les ofrezcan, cuando menos, una educación financiera básica. Aprendan un poco sobre el mercado de acciones y tómense el tiempo de calcular cuánto necesitan ahorrar para vivir cómodamente durante la vejez. Encaminarnos hacia un mejor mañana es algo que no toma mucho de nuestro tiempo, hoy. Carrie ya lo sabe: no es divertido tener que dejar de comprar lujosos zapatos para poder comprar el apartamento que necesita. Pero, con un poco de educación financiera y algunas inversiones inteligentes, todas podremos comprar zapatos, acciones y bonos, y también un apartamento.

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