Opinión

  • | 1997/06/01 00:00

    Compitiendo por exportar

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Uno de los indicadores más citados de éxito en el desarrollo económico de los países es el grado en el cual consiguen penetrar los mercados externos. Las exportaciones frecuentemente se interpretan como un indicador del grado de competitividad de la economía, en la medida que indican la capacidad del país para competir en los mercados internacionales. Mucho se ha hablado en los últimos años sobre los "tigres asiáticos", cuyo progreso exportador ha sido impresionante. Por ejemplo, en tanto que las exportaciones mundiales de bienes durante el primer quinquenio de los años noventa crecieron 6% anual en volumen físico, las exportaciones de bienes de Malasia aumentaron en 18% anual (Colombia alcanzó el 4,8%) y sus exportaciones de bienes y servicios alcanzaron el 96% del producto interno bruto en 1995 (Colombia alcanzó el 16% del PIB).



Pero el logro exportador no es un indicador inequívoco de eficiencia. Mal podríamos decir que la economía norteamericana es ineficiente porque apenas exporta el 11% de su PIB o que la economía de Jamaica es supereficiente por exportar el 69% de su producción. Para comenzar, las economías grandes tienden a exportar menos. Estas economías pueden interpretarse como uniones aduaneras donde la diversidad de la producción hace más importante el comercio interior que el intercambio con el resto del mundo. En contraste, para una economía físicamente pequeña como Singapur, la necesidad del intercambio con el exterior es mucho mayor. Si pudiéramos verificar el intercambio de algunos estados de Brasil o Estados Unidos con los otros estados en estos países, con seguridad encontraríamos coeficientes de "exportación" bastante mayores que aquéllos registrados para cada país como un todo.



Ahora bien, el crecimiento de las exportaciones de un país frecuentemente obedece a factores que están por fuera del ámbito de su control. Según la antigua metodología del GATT, el crecimiento de las exportaciones de un país puede descomponerse entre aquél que obedece al crecimiento de los mercados mundiales de las exportaciones tradicionales del país, aquél originado en la mayor penetración de estos mercados por parte del país, y aquél que se debe a la diversificación a otros productos1. Los cálculos efectuados con esta metodología indican que para muchas economías el principal factor que explica el aumento de sus exportaciones es la expansión en el mercado mundial de los bienes que exportan -un factor que un país individual no puede controlar. Para otras, resulta más importante la mayor penetración de mercados existentes. El papel de la diversificación de exportaciones es incierto. Alguna evidencia sugiere que los países con crecimiento exportador más exitoso son los diversificadores. Otra interpretación es que la diversificación es más bien una respuesta de los países cuyas exportaciones tradicionales pierden mercado, bien sea por debilidad de los mercados mundiales de sus exportaciones tradicionales o por una menor penetración en estos mercados2.



Buena parte de la expansión de las exportaciones mundiales obedece sin duda a la caída progresiva de las barreras arancelarias y paraarancelarias. Los países de la OECD, por ejemplo, redujeron sus tarifas promedio de 40% en los años de la postguerra hasta 6% hoy, y muchos países en desarrollo, como Argentina, Chile y Bolivia, las han reducido hasta cerca de 10% hoy. Varios países han aprovechado la mayor liberalización para aumentar la participación de los productos manufacturados en los mercados mundiales. La participación global de estos productos aumentó de 23% a comienzos de los años ochenta hasta 27% a comienzos de la presente década. Países como India, Bangladesh y, por supuesto, los "tigres asiáticos" han logrado incrementar la participación de sus productos manufacturados de manera significativa. Varios países de América Latina (Colombia incluida) también lo han hecho, aun cuando de manera más modesta. Para la mayoría de estos países, la mayor integración en los mercados de manufacturas ha estado vinculada con mayores tasas de crecimiento económico.



¿Qué hacen los países para mejorar su participación en los mercados mundiales? Las diversas políticas relevantes están encaminadas principalmente a lograr devaluar en términos reales. Como la tasa de cambio real es equivalente a la relación de precios de los productos comercializados a precios de productos no comercializados, las políticas de exportación exitosas enfocan bien sea una devaluación nominal (combinada con control fiscal y monetario) o medidas para rebajar costos internos (principalmente mejores instituciones y marcos regulatorios, incluyendo mercados laborales y financieros flexibles y condiciones propicias para el desarrollo de servicios de infraestructura). Un examen muy casual de las cifras disponibles muestra algunos casos ilustrativos (e.g., Canadá e Irlanda) donde el alto crecimiento de los productos exportados se asocia con una devaluación real significativa durante los años noventa. El alcance de este análisis es, sin embargo, muy limitado, porque la tasa de cambio real depende no sólo de varias políticas sino también de precios mundiales, aumentos en productividad, y otras variables de mercado. El ejemplo más relevante es la experiencia latinoamericana reciente, en donde muchos países que mejoraron sus políticas macroeconómicas estimularon fuertes ingresos de capitales a los cuales se ajustaron parcialmente con una disminución de la tasa de cambio real y de las exportaciones para acomodar un mayor déficit de la balanza en cuenta corriente.
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