Opinión

  • | 2005/10/30 00:00

    ¿Cómo vamos, Cartagena?

    ¿Debe el sector privado participar en política? ¿Qué papel debe jugar en Cartagena?

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Si hay una actividad social en la cual los capitales del sector privado han tenido una activa participación a lo largo de la historia, es la política. ¿Debe el sector privado participar en política? ¿Cómo se enmarca la participación en política en los principios de Responsabilidad Social?

Pocas actividades pueden tener tanto impacto social como la política. Para bien o para mal, la política y sus actores tienen la mayor capacidad de tomar decisiones que afectan el bienestar de la población. Pueden, por ejemplo, adoptar políticas que aumenten la cobertura de salud o educación, pero al mismo tiempo pueden ser agentes de corrupción o ineptitud, teniendo en ambos casos, grandes efectos sobre la comunidad.

Desde el punto de vista de la RSE, la participación en política de los capitales y sus empresas es un tema que merece la mayor delicadeza ya que solo debería ser aceptable si se lleva a cabo dentro de los mayores estándares de integridad y ética. Es decir, una empresa y sus accionistas solo deberían participar en política para fortalecer la democracia, para apoyar las instituciones o para apoyar el candidato o propuesta más conveniente para la ciudad o el país.

Los principios de la integridad y la ética se transgreden cuando el apoyo va dirigido a candidatos o programas que pueden favorecer indebidamente los intereses de los accionistas y empresas, o cuando se busque favorecer los intereses particulares en contra de los intereses generales.

La respuesta entonces parece fácil: la participación en política solo es aceptable en los casos en los cuales es regida por los principios de integridad y ética.

Integridad y ética en Cartagena Al publicarse esta edición, Cartagena debe estar definiendo quién será el alcalde para los próximos años. Los ojos de la opinión pública nacional se han ocupado, como nunca, del proceso democrático que se está llevando a cabo. Y uno de los aspectos que más ha llamado la atención ha sido el papel que ha jugado el sector privado en la actual crisis política de la ciudad.

Se dice que la clase empresarial no ha asumido un papel activo en la solución de los problemas de la ciudad; se dice también que los únicos empresarios que han asumido este papel son solo aquellos que logran beneficios indebidos de un candidato u otro; por último se dice que los empresarios han debido tener un candidato en estas elecciones.

El problema es de la mayor gravedad y relevancia. No solo por la precaria situación política de la ciudad, sino por la definición implícita que se está dando sobre el papel que el capital privado y las empresas deben jugar en el futuro político de la ciudad.

¿Será que en realidad se quieren alcaldes puestos por las empresas? ¿Será que los alcaldes puestos por las empresas garantizan un buen gobierno? ¿Será que las empresas, sus recursos y poder deben ser usados para influir sobre la democracia?

Trabajos como el adelantado dentro del programa "Cartagena, ¿cómo vamos?", inspirado en un trabajo similar desarrollado para Bogotá, bajo el liderazgo de algunos medios de comunicación, la Universidad Tecnológica, Funcicar (Fundación Cívico Social Pro Cartagena), la Cámara de Comercio y la Andi, son un buen ejemplo del tipo de participación que debe tener el sector privado en política. El trabajo busca, no solo diagnosticar los grandes problemas de la ciudad y crear un instrumento útil de participación ciudadana, sino que propende por las buenas prácticas de gobierno, incluyendo un rechazo tajante a la corrupción.

No hay duda sobre la responsabilidad que tienen las empresas en términos del desarrollo social de la ciudad. Tampoco hay duda de la responsabilidad que tenemos todos los ciudadanos de mejorar la situación política de la ciudad. Diría incluso que no hay duda sobre la responsabilidad de la clase dirigente de no darles la espalda a la ciudad y a sus problemas. Sin embargo, no se debe confundir la calidad de accionistas, o empresarios, con la calidad de ciudadanos que tenemos todos. Como ciudadanos, todos deberíamos participar en política. Las empresas no. A menos que, como lo mencionábamos, lo hagan para fortalecer la democracia, apoyar las instituciones y erradicar la corrupción, y Cartagena realmente lo requiere.

* Miembro Consejo Directivo Compartamos con Colombia. email: brucemacmaster@compartamos.org
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