Opinión

  • | 2007/08/17 00:00

    ¿Cómo va el gobierno?

    Una evaluación crítica sobre la gestión de los distintos despachos ministeriales.

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Vale la pena ver la forma en que aprovecharon el crecimiento de la economía los diferentes despachos ministeriales, señalando de un lado los recursos recibidos, y de otro las expectativas que los acompañaban y cómo se relacionan los resultados obtenidos.

Defensa: Triplicó sus ingresos y aumentó al doble su peso dentro del presupuesto general. Prioridades: el 'Plan Patriota' contra las FARC y el 'Plan Colombia' contra el narcotráfico. Resultado: ninguna captura o baja de comandante de frente, de bloque y, menos aún, de miembro alguno del Secretariado, y solo muertos bajo la política de rescates militares. Respecto a la droga, se mantiene la misma cantidad de hectáreas sembradas, pero el precio ha bajado (lo cual implica mayor oferta).
 
El Congreso Americano reconoce el fracaso de ambos y decide retirar parcialmente el apoyo económico. Todos los escándalos —de reclutamiento dentro de las mismas fuerzas armadas para las filas paramilitares, de interceptaciones ilegales, de casos de 'fuego amigo', de falsos 'positivos', etc.— no han llevado a cambiar nada sino a despedir generales, produciendo en la práctica más desconcierto y caos que los ataques de la guerrilla.

Hacienda: Entre mejora del recaudo, impuestos extraordinarios, ventas de activos de la Nación, etc., se incrementaron los ingresos del Gobierno en 50%. Objetivo principal: disminuir el déficit y bajar el endeudamiento. Resultado: aparentemente esto se logró... pero, debido a que la revaluación reduce en pesos la deuda externa.
 
Sin embargo, el menor gasto por atenderla bajó el déficit en apenas un 1% (según esto se requeriría multiplicar por seis el ingreso del Estado para equilibrar sus finanzas) y, si se tiene en cuenta que en dólares es más la que se ha contraído que la cancelada, es falsa la disminución que se muestra: lo que ha hecho el Ministerio es acomodarse con la revaluación para beneficiarse de poder mostrar lo que no son sino apariencias, sin importarle los males que ésta trae.

Agricultura: Disminuyó en participación y aumentó en monto, llegando a tener los mayores presupuestos de la historia. No ha presentado programa o política que se pueda evaluar. Resultado: en contraste con el crecimiento nacional, muestra el peor balance de la historia; su gestión se ha limitado a repartir subsidios para compensar efectos de las políticas gubernamentales como la mala negociación del TLC o el acomodarse a la revaluación, pero que solo sirven para mantener un sistema de producción a pérdida, sin intentar corregir sus deficiencias o montar una programación rentable a mediano o largo plazo; no hay programa o consideración alguna para los 150 mil campesinos que tienen que abandonar sus hogares cada año.

Protección Social: Aumentó proporcionalmente al total (o sea también máximo histórico). Propósito: volver universal el acceso a la salud y reducir el desempleo. Resultado: se precian del aumento de la cobertura (sin tener en cuenta la enorme proporción de afiliaciones transitorias), pero la totalidad de los vinculados al sector (usuarios, profesionales, EPS's, ESE's, APS's, compañías de seguros, etc., y los mismos funcionarios responsables) lo consideran un caos (además, violando la promesa del Presidente, se liquidó el ISS cerrando la mayoría de los hospitales públicos y desmantelando en la práctica el sistema público de salud).
 
En cuanto al desempleo, las autoridades ni siquiera se explican porqué aumenta, y se limitan a tratar de minimizar el hecho de que el subempleo creciera 35%, el empleo temporal se doblara, se deteriora el salario y aumentaran las horas de trabajo; lo que es una catástrofe laboral (y eso que más de 150 mil colombianos por año encuentran como solución salir al extranjero).

Comercio: Presupuestalmente ni cuenta mucho ni cambió mucho; su peso no nace de los recursos sino de ser el centro de las políticas de 'globalización'. Objetivo: pactar Tratados de Libre Comercio y mejorar la balanza comercial. Resultado: del TLC, más grave a que no se haya aprobado, fueron la forma y los resultados de la negociación; en cuanto a la balanza, en los dos últimos años ha tenido la caída histórica más grande, especialmente en relación a los EE. UU., a pesar de que los negocios con la Venezuela de Chávez han subido en un 60%. No se vislumbra política ni menos aún acción contra la revaluación, ni parece existir intención de corregir o mejorar lo negociado en el TLC, ya que solo estamos pendientes de modificarlo en el sentido que el Congreso Americano lo determine.

Relaciones Exteriores: No ameritó respaldo especial presupuestal y, por el contrario, se suprimieron representaciones en el exterior para reducir gastos, porque bajo esta presidencia no ha contado sino la relación con Estados Unidos, centrada alrededor de las personas de Bush y Uribe. Programa: apoyar y ser apoyado por el Gobierno Bush y vender la imagen de una Colombia diferente a la que se conocía.
 
Resultado: ambas cosas se lograron. Pero la primera a costa de perder sintonía con el mundo que nos rodea, llevando el distanciamiento ideológico a confrontaciones con los vecinos y, lo que es peor, ahora que los demócratas triunfan en los EE.UU., a quedar como 'el mejor aliado' de la persona y las políticas más cuestionadas del mundo, pagando por ello la cuenta de cobro que le pasan sus opositores.
 
Y, la segunda, porque si antes veían un país 'pedigüeño' en busca de 'ayudas', ahora oyen de una política de 'seguridad democrática' que no tienen clara, pero que se manifiesta en la renuencia a dar tratamiento humanitario y no político al problema de los cautivos en manos de la guerrilla, en una la ley de 'Justicia y Paz' donde solo se atiende el problema de los victimarios y se olvida a las víctimas, en un enfrentamiento con las Cortes que recuerda a Fujimori, etc. Otro resultado: el pasaporte colombiano es recibido con recelo cuando no como indeseable en todos los países.

Interior y Justicia: Aumentaron los recursos, en buena parte con aportes extranjeros. Propósito: crear unos marcos nuevos para la actividad política y para tramitar procesos de reinserción. Resultado: se acabaron los partidos de verdad y ya no es motivo de vergüenza el ser financiado o respaldado por delincuentes (por no decir asesinos) o la indiferencia respecto a la naturaleza o ideología de la entidad que ofrece o de la persona a quien se otorga un aval.
 
En lo segundo, se cuestiona incluso qué tan cierto es el propósito de 'Verdad, Justicia y Reparación', cuando ya los jueces, la Fiscalía y la Procuraduría han señalado que tal como va no puede ser sino un fracaso, o se incluyen 230 mil millones de pesos del presupuesto para los desmovilizados, mientras no se apropia ni un centavo para las víctimas, a quienes les toca depender de los etéreos procesos de extinción de dominio a los capos.

Minas y Energía: Lo que gana en presupuesto puede ser menos de lo que en términos económicos sale de su control. El único programa ha sido vender, vender y vender. Resultado: el Estado ya no genera energía, ni produce carbón, ni explota el gas, ni manejará la exploración o extracción de su petróleo, ni será quien lo refine. Se conoce lo que ya no se tiene pero no el porqué o para qué abandonamos esas inversiones y esas actividades, ni con qué las remplazamos, ni el destino de esos recursos.

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