Como si fuera Viena Ruiz

| 3/2/2001 12:00:00 AM

Como si fuera Viena Ruiz

Aunque parezca poco serio, creo que este país es mucho mejor de lo que nos han hecho creer.

por Armando Botín

A mí nunca me habían dejado escribir una columna y probablemente no me dejen hacerlo por mucho tiempo. Por eso, en una sola, decidí escribir listas y confidenciales como si fuera un reconocidísimo periodista. Tengo una ventaja y es que no puedo firmar, entonces cuando me refiera a personas tan solo puedo decir cosas buenas. ¡Qué amable tener esa restricción! Aquí están mis confidenciales. Chismes que siempre quise decir. Gente de quien siempre quise hablar.



Eduardo Posada Carbó, quien ha probado que el país sí puede trascender el periodismo de odios, rencillas partidistas y violaciones a la vida privada. Leerlo es sentir el esfuerzo por entender, por buscar salidas. Admirable que en este entorno alguien logre superar la personalización de las situaciones, la búsqueda obsesiva de culpables. Alguien con respeto por las ideas. ¡Qué bueno alguien así en un país donde ya casi no quedan respeto ni ideas!



El último equipo económico de Samper. Funcionarios públicos que aún se atreven a tomar decisiones sabiendo que nada es más peligroso en Colombia que decidir. Ministros de verdad, verdad. Pasarán años antes de que el país entienda la trascendencia de las decisiones que tomaron estas tres personas. Que el país los proteja. Se lo merecen.



Martha Lucía Ramírez, esa extraña funcionaria pública que se pasó la vida preparándose para lo que hace y lo hace bien. La lección es clara, a los Ministerios no se llega a aprender, se llega a ejecutar. En un país de pasiones, la mesura es un activo de infinito valor. El futuro existe, si se construye.



Germán Montoya. Otro a quien el país no sabe cuánto le debe. Conciliador de carácter, o mejor, conciliador con carácter. Amado y odiado, como todos los que hacen. Lleno de heridas, como todos los que hacen. Siempre listo para las batallas. Ahí está otra vez, en la mitad de la lucha. Es raro que quienes más peleas han dado son quienes menos se cansan.



Luis Eduardo Garzón. Ministro permanente y el país sin darse cuenta. Más político que todos los políticos. Más demócrata que todos los demócratas. Ojalá Garzón logre el fortalecimiento de la izquierda democrática. Cuando el país acabó con la capacidad de disentir, acabó con su viabilidad. Ahí anda Garzón, reconstruyendo país. Hace rato.



José Alejandro Cortés. El presidente de Bolívar ha construido, ha visto caer y ha construido de nuevo. Gente así no se asusta en las crisis. Les da manejo. Les busca soluciones. Se ha pasado la vida haciéndolo. José Alejo es grandeza sin soberbia. Poco Forbes. Poco Fortune. Enorme calidad humana.



Carlos Gaviria. Un personaje tan desmedidamente inteligente que aunque uno discrepe con todo lo que él diga, es un placer oírlo argumentar. La cuota política de Rawls en la Corte. Radical, pero radical de ideas. Las ideas, las ideas son encantadoras, aun para disentir.



Es divertido cómo es de fácil escribir confidenciales así. Sin ningún esfuerzo aparece gente fantástica. Samperistas y Pastranistas. Izquierdas y Derechas. Públicos y Privados. Aunque parezca poco serio, creo que este país es mucho mejor de lo que nos han hecho creer. Sé que lo correcto es vivir indignado. Pero, a veces, es tan aburrido.
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