Opinión

  • | 1999/05/21 00:00

    Colombia, una guardería

    Hay que cambiar el "sálvese quien pueda" por un "comuníquese como pueda".

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Las guarderías de clase alta tienden a ser libertarias, tolerantes, abiertas al libre desarrollo de las personas. Se supone que en ellas los educadores son apenas facilitadores. Las competencias ­las capacidades­ son innatas y universales y basta con ofrecer un medio propicio para que se desarrollen. Como dice un pedagogo amigo: "los niños aprenden a pesar de los maestros".



La investigación en pedagogía ha mostrado que este tipo de guarderías son buscadas y promovidas sobre todo por las nuevas capas medias que viven del conocimiento, la educación y la cultura. Son, por lo general, personas educadas a lo tradicional que no quieren la misma pedagogía para sus hijos. Y que pagan entonces por espacios más amplios y abiertos. Por tiempos más flexibles. Por relaciones menos verticales.



La educación moderna motiva a que los niños aprendan solos.



Como en las familias, en la escuela y en las empresas la manera de regular cambia de una persona a otra. Antes se combinaban el control jerárquico (besa a tu abuelo, es una orden) y el control posicional (de un niño de 7 años se espera que salude a su abuelo), ahora se prefiere un control más personalizado y más basado en un modo interrogativo: ¿puedes imaginarte lo que sentiría tu abuelo si lo abrazaras, ahora que sabe que tal vez está en sus últimas semanas?



La nueva pedagogía parece no promover reglas. "Haz lo que quieras" es su mensaje aparente. Pero la regla implacable que la hace posible es "prohibido romper la comunicación". La educación se produce interpretando, casi como quien simplemente escucha y como quien no quiere la cosa. Con preguntas que más que llevar a una conclusión prevista enriquecen el sentido.



¿Guerrilleros y paras son jardineros o alumnos? Voluntariosos, a veces logran muy a la brava poner orden localmente y asegurar unos ingresos para sostener su acción... Pero, ¿qué tan sostenible es su pedagogía muy centrada en el castigo? ¿Las interpretaciones les interesan y les gustan, o les duelen? Crudos hechos acontecidos recientemente indican que sí...



Algunos dueños de la plata o de la clientela o de los derechos adquiridos se sienten atraídos por la nueva pedagogía. Antes de ponerse a la defensiva aceptan hacerse preguntas. Pero quieren preservar aislado su rincón. ¿Qué hacer?



Tal vez en Colombia hay una transición entre formas de pedagogía. Sería bueno pasar del "sálvese quien pueda" al "comuníquese como pueda" (y luego mirar cómo encauzar la conversa para lograr resultados). Y mejor aún si se logra con un nivel bajo de intervención internacional. ¿Qué tal que la OTAN -lo que por ahora parece poco probable- salga exitosa de Yugoslavia? La OTAN representa también las viejas formas de jardinería.
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