Opinión

  • | 2009/12/11 12:00

    Colombia comprometida con la primera infancia

    Es importante consolidar la Política Pública de Primera Infancia, integrando esfuerzos e implementando alianzas con empresarios, fundaciones y medios de comunicación para ofrecer a los niños las condiciones que se requieren.

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En Estados Unidos, Bryan Nelson lidera desde hace 30 años el movimiento Men Teach, destacando el papel trascendental que juegan los hombres en la vida de los niños menores de seis años. Plantea que es imprescindible empezar a sensibilizar sobre la importancia de la participación del hombre en la educación en la primera infancia. El niño requiere tanto el modelo masculino como el femenino en su formación.

En Chile, el gobierno central ha invertido en la adecuación de 4.200 sala cunas donde niños menores de cuatro años reciben educación temprana, más otros componentes esenciales de la atención integral: salud y nutrición. Con esta inversión se espera brindarles mejores oportunidades, a corto y largo plazo, a los niños que nacen en condiciones de vulnerabilidad.

En Nueva Zelanda, un gran porcentaje de maestras de preescolar se capacita a través de medios virtuales y el programa ha tenido una gran acogida, pues le ha permitido acceder a una variedad de herramientas que rebasan los medios físicos.

En Colombia la Fundación Carulla, aeioTu por la educación de la primera infancia, viene trabajando con niños menores de seis años, a través de la metodología Reggio Emilia. Hace poco terminó una exitosa experiencia piloto de creación de tres centros para la atención de entre 100 y 200 niños hasta los cinco años en Bogotá. La meta de la Fundación a diez años es la creación de 100 centros aeioTu, con más de 15.000 niños atendidos y 1.000 educadores capacitados.

La Fundación Carvajal, en Cali, tiene su programa de educación inicial Saberes, que propicia la formación de madres comunitarias y maestras de transición en sectores de población vulnerable, como el distrito de Aguablanca y la zona de Ladera.

Creciendo a Pasitos se desarrolla en la zona rural de Boyacá y beneficia a más de 8.000 niños menores de cinco años. Maestras de preescolar se trasladan todos los días a las zonas más alejadas para trabajar con los niños y sus familias en su entorno.

Estas son algunas de las experiencias que se presentaron en el Foro Mundial de Grupos de Trabajo por la Primera Infancia: Sociedad Civil-Estado, realizado del 2 al 6 de noviembre en Cali y organizado por el Ministerio de Educación Nacional, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Comisión Vallecaucana por la Educación y el Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano (CINDE).

Es de resaltar la realización de este importante foro que refleja el interés y el compromiso del Ministerio de Educación Nacional que ha definido políticas y estrategias para replantear la educación en la primera infancia y el esfuerzo de todos los organizadores que permitió convocar a más de 1.500 personas interesadas en el tema, con participantes de más de 12 países.

Es destacable la importancia que está adquiriendo esta educación desde la gestación hasta los seis años. La inversión y esfuerzos que se hagan en esta etapa de crecimiento de los niños son la base para un óptimo desarrollo y futuros éxitos académicos, convirtiéndose así en una inversión altamente rentable para mejorar la calidad de la educación.

La familia tiene un papel fundamental en la primera infancia, el afecto, el ambiente familiar, la educación informal son la base del desarrollo físico, mental y emocional.

Los padres deben conocer las necesidades de su bebé en cada etapa, para ofrecerle una atención de calidad, deben ser un modelo que valga la pena imitar. Todo esto repercute, no solo en el desempeño social, sino en la forma como el niño aproveche su potencial intelectual y en las actitudes que va formando ante la vida.

Otra conclusión clara es la importancia de la atención integral: nutrición, salud, afecto y estimulación adecuada con ambientes de aprendizaje enriquecidos, como requisito indispensable para avanzar hacia la equidad, darle oportunidades a las poblaciones más vulnerables de tener acceso a una educación de calidad desde la primera infancia.

Una tarea importante que está clara es la necesidad de selección y formación permanente del recurso humano especializado, en particular de los agentes educativos, que como docentes iniciales, madres comunitarias y cuidadores, atienden a los niños en sus primeros seis años.

Por último, queda como gran conclusión de este evento la importancia de consolidar la Política Pública de Primera Infancia, integrando esfuerzos e implementando alianzas con empresarios, fundaciones empresariales y medios de comunicación para ofrecer a los niños las condiciones que se requieren.

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