Opinión

  • | 2010/06/11 00:00

    Colombia es CIVET

    Es la primera vez que Colombia se sale del montón por algo positivo: seguridad física y jurídica, estabilidad política, dinamismo económico y potencial de crecimiento y consumo.

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Hace unas semanas, el presidente del grupo HSBC, Michael Geoghegan, en un discurso sobre las nuevas dinámicas de la economía global acuñó un término para definir un nuevo grupo de países emergentes con gran atractivo económico para invertir y crecer.

El término que utilizó fue Civets, un acrónimo para resaltar cinco países sobre los cuales quiso llamar la atención: Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Suráfrica. Un nuevo clan de seis países con dinamismo económico, estabilidad política y una masa poblacional joven, grande y creciente (es decir, con gran potencial de consumo). Un nuevo clan de seis países que están llamando la atención del mundo de manera positiva por sus posibilidades económicas.

Antes, Colombia resaltaba solo por aspectos negativos: inseguridad física, inestabilidad política, estancamiento económico, etc. Es la primera vez que Colombia se sale del montón por algo positivo: seguridad física y jurídica, estabilidad política, dinamismo económico y potencial de crecimiento y consumo.

Ahora bien, el término Civets no es una palabra fortuita en el discurso de Geoghegan. Es el nombre en inglés para las civetas, aquellos mamíferos que habitan los bosques tropicales de Asia y África y que tienen gran atractivo. Primero, estos animales segregan un almizcle valioso que se utiliza como agente estabilizador en la producción de perfumes. Segundo, los granos de café que la civeta asiática ingiere y luego defeca se recogen y utilizan para producir uno de los más especiales cafés del mundo. Y tercero, la carne de algunas especies de civeta en Asia es muy atractiva para el consumo humano.

Así las cosas, un primer paralelo con el nuevo clan de países es evidente: son países altamente atractivos, especialmente para los inversionistas del mundo. Países que están viendo crecer su capital físico, financiero y humano a tasas superiores a las del resto del mundo. El caso de Colombia es muy diciente. En nuestro país la inversión pasó de representar 16% del PIB en 2002 a 26% en 2009 y la inversión extranjera directa se quintuplicó.

En algún momento se señaló a la civeta asiática como la responsable de haber introducido el virus Sars en los humanos. Se creía que el virus tendía a hospedarse en las civetas y que, a través del consumo de su carne por parte de las personas, el virus se expandió a la raza humana. Luego se encontró que el virus se aloja en las civetas de manera incidental tras la picadura de ciertos murciélagos y que probablemente son estos últimos los responsables de haber contraído el virus que luego pasó a los humanos.

Un segundo paralelo es clarísimo: los países del nuevo clan en algún momento fueron señalados como países no dignos de la inversión del mundo. Por diferentes motivos (pero especialmente por inestabilidad política y riesgos de seguridad física) fueron países que en su momento expulsaron capital financiero y humano. Tenían el virus. A Colombia se le llegó a señalar como Estado fallido. Pero hoy son países diferentes. Sin el virus. El señalamiento desapareció. En efecto, hoy el mundo está viendo a Colombia como la niña bonita de la fiesta.

Por último, existe otro clan de países, en contraposición a los Civets, que ha sido denominado el grupo Pigs (marranos en inglés). Es un acrónimo para Portugal, Italia, Grecia y España (Spain, en inglés). Estos países hoy enfrentan serios problemas de solvencia económica por su irresponsabilidad fiscal y altos niveles de endeudamiento. Son países que despiertan temor en los inversionistas del mundo y que atraviesan por crisis económicas de enorme magnitud. Son países cuyas economías pueden colapsar.

En hora buena Colombia se desprendió del pelotón y no rezagándose sino adelantándose. Adentro, las noticias siempre son negativas y adversas. Pero afuera las cosas se perciben de otra manera. Hoy somos un país respetado y atractivo ante las demás naciones y en el análisis económico mundial. Un país que recorre un sendero de oportunidades de crecimiento, empleo y prosperidad. Un país volando.

La génesis de este logro la conocemos: seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social. Ya lo dice el mundo. Ya lo reelige el pueblo.

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