Opinión

  • | 1998/02/18 00:00

    Coletazos de la fiebre amarilla

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La turbulencia asiática tiene impacto sobre América Latina. Se estima que en 1997 la región creció 5,2%, una de las tasas más altas de las últimas dos décadas. Pero el crecimiento habría sido aún mayor de no haber sido por la desaceleración de Brasil, país que dobló las tasas de interés y adoptó medidas de austeridad fiscal para capear el vendaval asiático.



Ajustar hacia abajo



En 1998 el crecimiento de América Latina estará por debajo del 4%. Un estimativo optimista es 3,5%, suponiendo que Brasil logre crecer 2%, lo que sólo sería factible si no tiene que apretar aún más las clavijas fiscales ni devalúa en forma brusca. Nada de eso está asegurado.



Argentina podría crecer 4% en un escenario optimista, pero si las cosas se complican en Brasil sus exportaciones se verán afectadas, pues casi un tercio de ellas se dirigen a ese país. Y la caída de las exportaciones podría causar fuertes ataques contra su paridad cambiaria. El efecto samba se sentiría entonces en Uruguay y en menor medida en Paraguay y Chile. En este último país la crisis del Asia ya tiene efectos serios sobre la balanza comercial, dado su peso en las exportaciones. Se nota también allí el impacto de los menores precios internacionales de las materias primas, entre ellas el cobre.



Dado que Brasil representa cerca del 40% del PIB de América Latina y que tiene estrechos lazos comerciales y financieros con sus vecinos, por cada punto en que se reduzca su crecimiento, el de América Latina puede caer cerca de medio punto.



En México y Perú no se mantendrán las elevadas tasas de crecimiento de 1997, pero la situación macroeconómica luce bastante sólida. A ambos los afectarán los menores precios internacionales de los productos básicos y una competencia más fuerte de los países asiáticos en los mercados externos. Pero no se anticipan problemas mayores.



Colombia y Venezuela están dejando atrás la recesión y crecerán más que en 1997, con ayuda del petróleo y con una buena dosis de complacencia con la inflación y con situaciones fiscales insostenibles en el mediano plazo.



Vuelve la heterodoxia



En 1998 se agitará la discusión sobre la continuidad de las políticas de apertura y liberación en América Latina. Mercosur ya subió sus aranceles externos y Brasil podría tomar medidas adicionales para reprimir las importaciones y evitar que caigan las reservas internacionales sin tener que devaluar. La heterodoxia puede estar de regreso, no tanto por convicción como por extrema necesidad: Cardoso no puede echar por la borda la estabilidad de precios, que ha sido su mayor logro, antes de las elecciones. En noviembre se raspó la olla en materia de ajustes fiscales y no hay espacio para más recortes. Y Brasil no cuenta con el soporte internacional que tendría México en circunstancias parecidas.



Se auguran tiempos interesantes, como en el proverbio chino.
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