Opinión

  • | 1998/03/04 00:00

    ¿Cobertura o especulación?

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Los acontecimientos cambiarios han motivado un cuestionamiento entre los empresarios sobre la forma como el riesgo afecta la estabilidad de los resultados financieros. ¿Hasta qué punto se asume un comportamiento especulativo al buscar mecanismos para contrarrestar la volatilidad de las tasas de cambio?



En principio, si no se deseara asumir riesgo cambiario, los activos denominados en moneda extranjera se deberían financiar en moneda extranjera y los de moneda local deberían financiarse en moneda local. De esta manera, no se tomaría ninguna posición frente a eventuales movimientos de la divisa.



Por supuesto, rara vez una empresa logra una simetría tal entre sus activos y pasivos que le permita eliminar el riesgo cambiario. En el caso colombiano, la situación más común es la de unos empresarios endeudados en dólares con activos o ingresos en pesos, que desean disminuir el riesgo de una posible devaluación. Para ellos, el mercado de coberturas, también conocido como de "forwards" y opciones ­entre otros instrumentos­ es una muy atractiva propuesta.



En esencia, el comprador de un "forward" asegura al futuro una devaluación determinada, la cual, sumada al costo de interés de un crédito en dólares, es equivalente a una tasa fija en pesos para el período por el cual el "forward" tiene vigencia. El efecto es igual al que se tendría si el empresario se hubiera endeudado en pesos para comprar dólares y luego los guardara hasta el momento de pagar una deuda. El activo y el pasivo estarían denominados en la misma moneda y el riesgo cambiario desaparecería.



Ahora bien, si el efecto de las dos soluciones es similar, ¿por qué no adoptar simplemente la segunda de ellas?



Primero, mientras que endeudarse y comprar dólares implicaría un aumento en activos y pasivos en el balance, con el "forward" esto se evita, porque se contabiliza bajo la forma de cuentas de orden. La operación permite mantener la rentabilidad sobre activos. Y no consume la disponibilidad de crédito de la empresa.



Segundo, debido a que el precio de un "forward" se calcula como el diferencial de tasas efectivas entre las monedas, el costo es inferior al de una deuda pactada a una tasa plena. En Colombia, por ejemplo, los forwards se calculan como una diferencia entre la tasa DTF y la Libor, u otra referencia internacional. El crédito, en cambio, habría que pagarlo a DTF más algunos puntos.



Resulta también que es más especulador quien no toma posiciones en forwards que quien sí lo hace. Quien no hace nada está apostando a que las condiciones no van a cambiar. Quien adquiere forwards, en cambio, está reconociendo que el mercado es volátil y que vale la pena comprar protección si el costo es bajo.



Así pues, cubrirse las espaldas no es especular y en tiempos de incertidumbre asegurar el resultado es siempre un buen negocio.
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