Opinión

  • | 1995/07/01 00:00

    Cinco ciudades

    Sorprendentes resultados de un estudio realizado por Monitor sobre la competitividad de cinco ciudades colombianas.

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Mientras el señor Michael Porter decidía permanecer en los cómodos salones de la Universidad de Harvard -seguramente haciendo buen uso de su consagración como gurú de la competitividad de las naciones-, un joven norteamericano de inglés académico y lleno de pasión por el universo de García Márquez, se unía al futuro de América Latina reinventando las teorías de su maestro.

Ese es Michael Fairbanks. Un hombre que hace los trabajos y des

pués firma los contratos, lo cual le ha provocado más de un dolor de cabeza en nuestro país. Un ciudadano del mundo, que un día almuerza con Yeltsin, dos días más tarde desayuna con Fidel Castro, en la noche se reúne con Fujimori y al día siguiente está listo para presentar, ante un auditorio de empresarios, las conclusiones básicas del estudio de competitividad para cinco ciudades colombianas.

En efecto, gracias a la obsesión de Fairbanks y al empuje de las cámaras de comercio, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena y Bucaramanga cuentan por fin con un estudio comparativo de sus fortalezas y debilidades para competir en un escenario mundial, en el que ya no son las naciones sino las empresas, localizadas en regiones y ciudades específicas, las que tienen la obligación de ganar terreno en mercados cada vez más sofisticados y atraer inversionistas cada vez más exigentes.

El estudio, que constituye una interesante reflexión estratégica sobre el futuro de nuestras ciudades y de sus prácticas empresariales, parte de una premisa esencial: "Exportar es una de las mejores formas de aprender, dado que implica competir en mercados abiertos, satisfacer demandas de clientes internacionales y lograr economías de escala en los procesos productivos".

De acuerdo con los resultados del informe, la ciudad más orientada hacia la exportación, a pesar de su aislamiento geográfico, es Medellín, gracias a su mejor infraestructura urbana y a la mayor integración entre sus industrias y sus actividades de soporte, que conforman lo que Monitor llama un "cluster" eficiente. Sin embargo, su vulnerabilidad es evidente, ya que la ciudad se ha especializado en industrias maduras con un alto grado de competencia, lo que ha causado enormes perjuicios a algunas de ellas.

Cali es una ciudad con un sector industrial de gran tamaño pero con un nivel menor de exportaciones per cápita, debido a que sus industrias más importantes son no transables y, en consecuencia, no se encuentran expuestas a la competencia internacional.

El caso más paradójico lo representa Barranquilla, que con una localización privilegiada es, al mismo tiempo, una de las menos exportadoras. La débil articulación entre sus actividades productivas y de soporte, así como la deficiente infraestructura urbana, imponen retos de gran dimensión a los sectores público y privado de la ciudad.

Cartagena, por su parte, es una ciudad con industrias intensivas en capital, orientadas a la satisfacción de los mercados externos, lo cual ha contribuido a elevar su índice de exportaciones per cápita. No obstante, el informe se muestra pesimista respecto a la situación futura porque, según se confirma, las empresas localizadas en la ciudad se enfrentan a altos costos e ineficiencias en su operación, que reducen los márgenes de utilidad.

En esta dirección, una de las conclusiones más interesantes del estudio de Monitor sobre las ciudades colombianas, es la alta relación encontrada entre la calidad del ambiente competitivo de cada ciudad -infraestructura, servicios, niveles de educación, fortaleza de los "clusters", inversión, conocimiento de estrategias, calidad de la demanda- y los márgenes operacionales de las empresas.

En otras palabras, no basta que las ciudades se orienten a la exportación aprovechando su localización estratégica, como se podría pensar, por ejemplo, en los casos de Cartagena y Barranquilla. Es necesario, en forma simultánea, que las autoridades locales y el sector privado se den a la tarea de construir el ambiente competitivo necesario para lograrlo.

Pero en medio de conclusiones diversas para cada región, los diferentes informes se identifican en un diagnóstico común: la urgencia que tiene cada ciudad de contar con una mano de obra capacitada para

competir en los mercados externos. Tal vez por esta razón, se hace énfasis en las recomendaciones alrededor de proyectos específicos para obtener una mejor formación de recursos humanos avanzados.

Entre otras de las propuestas de Monitor sobresalen:

- Creación de fondos en cada ciudad para la educación en masa de personal de alta calificación en instituciones élite del exterior.

- Creación de una gerencia de recursos humanos en cada ciudad, con el concurso del sector público y privado, que tendría como propósito integrar acciones de entidades como el SENA, las Secretarías de Educación municipales y las universidades regionales.

- Realizar importación de profesores con doctorados en áreas vitales de la economía y críticas para el desarrollo de industrias de innovación, tales como electrónica e ingeniería de software, ciencias de materiales e investigación de operaciones estadísticas, entre otras.

- Creación de una compañía de financiamiento comercial para estimular el lado de la oferta en educación. Los réditos de este fondo podrían utilizarse para mejorar la compensación de los profesores -problema crítico en cada ciudad- y para la importación de talentos. Creación de un sistema de información sobre déficit o superávit de habilidades en el recurso humano de cada ciudad. Se buscaría conformar un sofisticado y detallado sistema, para entender con precisión qué habilidades faltan en la ciudad y qué habilidades sobran.

Como es fácil apreciar, se trata de recomendaciones bien concretas, que requieren de una capacidad imaginativa por parte de cada una de las ciudades del país, pero sobre todo de la voluntad de las empresas para competir con base en las destrezas y las habilidades de la mano de obra que, en últimas, constituye el mayor secreto de las organizaciones ganadoras en materia de atracción del comercio

y la inversión. Resulta extraño, sin embargo, que una firma como Monitor conectada a bases de datos internacionales y que tiene corresponsales en las más importantes ciudades del mundo, sólo hubiera realizado un ejercicio comparativo entre cinco ciudades del país.

La falta de información sobre el ambiente competitivo con base en parámetros internacionales, podría dar la impresión de que ciudades como Cali o Medellín han logrado un nivel de competitividad que probablemente no corresponde a la realidad actual. De hecho, las conclusiones de trabajo de campo realizado por Monitor sólo parten de la percepción de los mismos empresarios de las regiones analizadas, lo cual puede dar lugar a resultados subjetivos, puesto que no se contempla la opinión de otros actores externos.

De igual manera, la ausencia de indicadores para identificar costos comparativos de localización, que es uno de los ejercicios que con más frecuencia buscan los inversionistas internacionales, no permitió que el país contara al final de los informes con un buen instrumento de promoción de nuestras ciudades en el concierto mundial.

Probablemente los recursos no fueron suficientes o alguien falló en el momento de definir el alcance de los estudios.
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