Ciencia rentable

| 12/18/2000 12:00:00 AM

Ciencia rentable

En las incubadoras y en los grupos de investigación de las universidades está la semilla de un nuevo modelo empresarial colombiano.

por Rafel Abuad

En Colombia ha venido ganando espacio la preocupación por el fortalecimiento de los factores que posibilitan el progreso tecnológico, es decir, por las condiciones que hacen generalizable la aplicación del conocimiento a la producción. Los factores de progreso tecnológico son la abundancia y calidad del capital humano, el recurso al aprendizaje por la práctica, la inversión en investigación y desarrollo, el acceso fácil de los empresarios a la tecnología, y una muy buena red de interrelaciones creativas entre generadores y usuarios del conocimiento.



Sin embargo, la existencia de estos factores es condición necesaria, pero no suficiente. Necesita el complemento que les da vida, el cual reside en los procesos de aprendizaje y gestión empresariales. Lo que permite el paso de condiciones favorables a resultados efectivos son las capacidades de las empresas para apropiarse en su hacer y saber, de manera creativa, del conjunto de dichos factores.



La existencia de los factores de progreso tecnológico es precaria. Apenas el año pasado Colombia graduó los dos primeros doctores en ingeniería. Una encuesta de 1998 a cien grandes empresas sobre las características del recurso humano vinculado a la producción (CEDE, de la Universidad de los Andes), encontró que solo el 4% de los ingenieros tenían estudios de maestría o doctorados. Otra encuesta que indagó sobre las fuentes de las ideas innovadoras en las empresas (DNP, 1998), encontró que apenas el 13% había recurrido a contactos con universidades y centros de desarrollo tecnológico. La asistencia a ferias internacionales era el recurso más generalizado como fuente de innovación.



En las viejas economías, los procesos de incorporación sistémica de la capacidad científica y tecnológica a las empresas existentes no son radicales, sino más bien incrementales. Son sumas de pequeños pasos. Es un proceso que se debe apoyar, pero resulta demasiado lento cuando las economías deben producir saltos cualitativos hacia el crecimiento.



Colombia necesita que su vieja economía se readecúe, pero también de una nueva, en la cual la ciencia y la empresa sean consustanciales. Creemos en la posibilidad de crear nuevas empresas en Colombia a partir del apoyo a técnicos del viejo aparato industrial, que bajo nuevas organizaciones empresariales son capaces de crear nuevos negocios de base tecnológica. En las incubadoras del país ya hay muchos ejemplos de este modelo.



Hay que apostarles, y allí está el mayor reto, a nuevos y jóvenes emprendedores, surgidos de los grupos de investigación de las universidades. El apoyo al emprendimiento empresarial a partir de la ciencia y la tecnología tiene que ser la prioridad de la inversión pública y privada, en función de un nuevo modelo de desarrollo. Los ejemplos cada vez más numerosos señalan que esto no solo es viable, sino también rentable. Los fondos empresariales de capital de riesgo tienen una mina de conocimiento, la nueva riqueza de las sociedades, en sus manos.
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