Opinión

  • | 1994/11/01 00:00

    Camino a la multibanca

    Es imperativo avanzar hacia el esquema de una banca múltiple, pero bajo unas mínimas condiciones.

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El principal objetivo de las reformas financieras que se encuentran en estudio por el actual gobierno es el hacer el crédito asequible, a costos razonables, a todos los segmentos y estratos de la población y hacer más eficiente la asignación de los recursos financieros.

Bajo esta premisa, el gobierno tiene un desafió fundamental ya que no se justifican las desproporcionadas tasas de intermediación que existen en Colombia y que actualmente en promedio se sitúan en 12 puntos, cuando en otros países a duras penas son de cuatro puntos. Una parte de este alto diferencial se puede atribuir a encajes e inversiones forzosas de muy bajo rendimiento. Sin embargo, otra parte se origina en ineficiencia, en la falta de competitividad, en el comportamiento oligopolista de las entidades, y en las utilidades desproporcionadas del sector financiero. La falta de competitividad, como lo han señalado varios estudios del sector, se pone de manifiesto al analizar la relación entre los gastos administrativos con respecto al total de los activos de las distintas entidades.

Dentro de un concepto de apertura global de la economía, es esencial colocar a los factores productivos de la economía en igualdad de condiciones con sus competidores externos en cuanto acceso a los "ingredientes" que inciden en el proceso productivo. El capital, ya sea en forma de participación patrimonial o de créditos, es uno de ellos y por ende es un error limitar o condicionar el flujo de inversión o de créditos en divisas.

En Colombia, el industrial y el comerciante ya de hecho están compitiendo en desventaja con empresarios extranjeros si se tiene en cuenta la pobrísima infraestructura del país, el exceso de burocracia y tramitología, la carencia de capital humano altamente especializado y el desmesurado costo del dinero. Es por lo tanto de una lógica elemental que hay que abaratar los "ingredientes" que entran en el costo de producción y muy especialmente el costo del dinero.

En los mercados domésticos financieros de los países recién industrializados en la Cuenca del Pacífico, la desregulación en el sector produjo una elevación de las tasas de captación internas, lo que estimuló los ahorros, y desanimó la salida de capitales. En estos países lo que ocurrió fue un intenso proceso de ahorro que a su vez se canalizó hacia inversiones productivas, lo cual explica, por sí solo, el éxito del proceso de desarrollo del sureste asiático.

Por las razones anteriormente expuestas y con la finalidad de alcanzar una mayor eficiencia y reducción de costos en el sector financiero, se debe evolucionar hacia el esquema de una banca múltiple bajo una misma entidad, en contraposición al esquema de filiales y entidades especializadas previstas en la Ley 45/90, que infortunadamente no ha permitido ni las economías de escala ni la reducción en los costos de transacción, que se pensó iban a ocurrir. La experiencia en otros países que han adoptado la multibanca demuestran las bondades del sistema. Es fundamental, sin embargo, que se cumplan dos condiciones previas a la autorización de la multibanca:

a. Que no se elimine bajo ninguna circunstancia la banca especializada. No se puede permitir el oligopolio de las grandes instituciones financieras. Por el contrario, se debe promover y permitir a los pequeños inversionistas participar en nuevas clases de organismos financieros especializados, tal como lo ha propuesto acertadamente Luis Carlos Sarmiento Angulo en reciente entrevista.

b. Sería un error permitirles a los intermediarios financieros -con excepción de las corporaciones financieras y los bancos de inversión- y en especial a la banca comercial y aquellos que captan la mayoría de sus recursos del público a corto plazo, el invertir en actividades de promoción industrial o participación accionaría en la industria o el comercio.

La experiencia española a este respecto no puede ser más ilustrativa. Por lo menos quince bancos han entrado en liquidación o han sido fusionados por razones directamente vinculadas con sus inversiones en el sector industrial y comercial.

Hay que tener en cuenta dos aspectos que inciden en el fracaso de la banca comercial cuando incurre en el campo de la inversión. Por una parte, el buen banquero no suele ser un buen industrial o inversionista. Son dos actividades totalmente distintas. Por otra parte, existe una evidente discrepancia, "mis matching", de fondos. Los pasivos de los bancos comerciales suelen ser a corto y mediano plazo. Esta coyuntura ha llevado a un sinnúmero de instituciones financieras a crisis irreversibles de liquidez, cuándo hay cambios coyunturales o estructurales en la economía. En Colombia no debemos olvidar la triste experiencia del Grupo Grancolombiano.
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