Opinión

  • | 2008/10/10 00:00

    “Cambio de Paradigma”

    No tengo claro cuál va a ser el modelo bancario del Siglo XXI, pero que va a ser diferente del de los últimos 20 años es un hecho.

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Se ha hablado mucho de la actual crisis financiera, todos los expertos dan su opinión, y lamentablemente parece que nadie sabe hacia dónde va. Posiblemente sea la peor desde la del '29, y no tengo claro si estamos a un lado del valle o en el otro. Puede ser que ya hayamos visto lo peor de la misma, pero tengo claro que aún queda mucho para dar la vuelta en la economía real.

Todos hemos estado pendientes de la decisión del congreso americano de pasar la Ley de Salvamento de los bancos en los Estados Unidos. Mucha gente no se daba cuenta de la importancia de la misma y las consecuencias que podía tener a nivel mundial. En primera vuelta no pasó, principalmente por presión de la gente de la calle sobre los congresistas para que no rescatasen a los fat cats de Wall Street. El sentimiento general en Estados Unidos es que el ciudadano de a pie tendría que pagar con sus impuestos los excesos de las grandes corporaciones americanas. Es entendible su enfado y la presión que han puesto en sus congresistas, sin embargo, no se daban cuenta que el no pasar la ley podía tener consecuencias mucho más negativas para la economía real que el hacerlo. En este momento existe una crisis de confianza total sobre el sistema financiero, hasta el punto que nadie presta a nadie y eso ya se está reflejando en la calle, donde es muy difícil conseguir financiación tanto para particulares como para empresas. Si no estuviésemos en medio de una campaña política tan intensa, es muy probable que la ley se hubiese aprobado en la primera vuelta. Ahora, los miembros del congreso finalmente se asustaron cuando vieron las grandes caídas en los mercados financieros que provocaron su rechazo a la Ley.

Desde las dos crisis de principios del siglo pasado no se habían visto tantas caídas de bancos importantes a nivel mundial (no tengo en cuenta la de las cajas de ahorros americanas por ser grande en número, pero menor en volumen individual). En tan solo seis meses, los cinco bancos principales de inversión han desaparecido: Lehman quebrado, Bear Stearns rescatado en el último momento y Merrill Lynch comprado antes de sucumbir a la presión de los especuladores. Los dos restantes, Morgan Stanley y Goldman Sachs decidieron cambiar su modelo de negocio solicitando una licencia bancaria global que les permitiese fondearse con dinero de los particulares y de esa forma ser menos vulnerables al no depender del dinero institucional.

No tengo claro cuál va a ser el modelo bancario del Siglo XXI, pero que va a ser diferente del de los últimos 20 años es un hecho. Hasta ahora nos encontrábamos con unas fábricas de productos (bancos de inversión), que al mismo tiempo eran distribuidores de esos mismos productos a sus clientes internos y externos y además aconsejaban a los mismos invertir en ellos. Los grandes excesos que se produjeron, y que han llevado a la situación actual, han provocado un rechazo de ese modelo y están produciendo un cambio acelerado. Los reguladores americanos han sido relativamente laxos en el control de esos conflictos de interés, pero parece que tienen claro el poner las reglas para que no vuelvan a producirse. Es muy difícil ser juez y parte, de ahí el nacimiento de tanto asesor independiente que intenta ayudar a discernir entre unas opciones de inversión y otras, pero sin estar remunerados por la fábrica, sino por el cliente.

Estamos en un proceso recesivo, aunque los datos económicos estrictos no lo hayan reflejado aún en la economía americana. La realidad es que el desempleo se ha disparado, las nuevas inversiones en capital se han pospuesto y el consumidor ha dejado de consumir. Es muy posible que la crisis económica dure un tiempo largo, aunque la crisis financiera termine algo antes. Es importante recordar que los mercados siempre se adelantan, por jugar con expectativas, tanto en lo bueno como en lo malo.
Esta recesión va a alejar el fantasma de la inflación mundial producida por las subidas de las materias primas, y va a permitir bajas de los tipos de interés en el corto plazo, tanto en Europa como por parte de la FED.

En mi impresión, nadie está inmune a la enfermedad, pero creo que los Estados Unidos van a salir antes de la crisis por estar tomando medidas mucho más rápidas y contundentes. El plan de salvamento de su sistema financiero supone una inyección de fondos, directamente o mediante garantías de US$ 700 billones (americanos), igual al PIB de Corea del Sur o casi seis veces el tamaño actual de la economía peruana. Siendo una cifra enorme, el tamaño de la deuda global, incluyendo este nuevo monto, respecto a la dimensión del Producto Interno Bruto de Estados Unidos, sigue estando dentro de los límites aceptables, siendo inferior al 70% del mismo. Tenemos economías en Europa o en Asia con un ratio mucho más alto y son totalmente sostenibles en el tiempo. En un primer momento, esto produjo una caída del dólar que sin embargo, se ha convertido en moneda refugio al expandirse la crisis a otros países del mundo.

Vienen tiempos difíciles, más para ¨main street¨ que para ¨Wall Street¨. No sé si habremos visto el final del túnel a nivel financiero, pero creo que estamos cerca.
Quiero ser un poco positivo y recordar que todas las crisis, por fuertes que sean, terminan pasando. Los Fondos Soberanos posiblemente entraron al rescate demasiado temprano y de hecho las inversiones que hicieron en las entidades financieras occidentales les suponen pérdidas importantes en este momento. A pesar de ello, creo que en el largo plazo van a ganar muy buen dinero. Es posible que el ejemplo de Warren Buffet, que ya está poniendo sus fichas en la mesa, nos indique que es el momento de entrar en los mercados, pero lamentablemente solamente el tiempo nos hará saber si tenía razón o también se adelantó. La realidad es que, en cuanto más graves son las crisis, mayores oportunidades se producen, lo difícil es saber elegirlas.

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