Opinión

  • | 2010/09/03 00:00

    Brasil en Primera División en 15 años

    Lo más importante del crecimiento de los últimos años es que ha permeado en todos los estratos de la población. Con la creación del plan "bolsa de familia" y el aumento del salario mínimo en casi un 50%, Lula ha conseguido crear una incipiente clase media con poder de consumo.

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Después de muchas décadas hablando del país del futuro, finalmente Brasil se ha convertido en una realidad. El país superó la reciente crisis en muy buenas condiciones, está actualmente creciendo por encima del 8% y se espera que lo haga a casi el 5% en 2011. Todo ello, en un entorno externo macroeconómico muy complicado y con una inflación relativamente controlada.

Si bien los dos mandatos de Luis da Silva, "Lula", han sido muy buenos, también hay que agradecer al gobierno del presidente Cardoso, que puso las bases de estabilidad económica sobre las que Lula ha construido la fortaleza del país. Los pronósticos de los distintos entes multilaterales esperan que Brasil sea la cuarta economía del mundo para mediados de la próxima década.

Lo más importante del crecimiento de los últimos años es que ha permeado en todos los estratos de la población. Con la creación del plan "bolsa de familia" y el aumento del salario mínimo en casi un 50% durante su mandato (superando casi tres veces la inflación), ha conseguido crear una incipiente clase media con poder de consumo. El haber hecho que los más pobres se beneficien del crecimiento del país, ha ayudado claramente a dar una estabilidad social y económica que la ha fortalecido cuando han venido las crisis. Con sus planes sociales ha propiciado dos cosas, educación y sanidad. Para poder tener acceso a las ayudas económicas, los más necesitados tienen la obligación de mantener a sus hijos escolarizados y bajo revisión médica, incluyendo un calendario actualizado de todas las vacunaciones. Con ello se irá consiguiendo que las clases más desprotegidas puedan subir de nivel y añadir valor a toda las cadenas de producción del país.

Algo que ha pasado desapercibido para muchos, es el hecho de que Brasil sufrió una de sus mayores crisis financieras en la década anterior, precisamente antes de la posesión de Lula da Silva. Esta situación obligó a que el sistema se reforzara y en muchos aspectos se ajustara a estándares más estrictos de capitalización. Se elevaron los requerimientos de otorgación de créditos y de reservas de los bancos. Finalmente, todo esto que sucedió hace ya casi 10 años, colaboró a que el país carioca no se viese seriamente afectado por la crisis crediticia reciente.

En Brasil se espera crear en 2010 dos millones de empleos, y según recientes declaraciones de su ministro de Hacienda, Guido Mantenga, reducir la tasa de desempleo hasta el 6%, la mitad de lo que Lula encontró al llegar al poder. Con ello estarían creando un círculo virtuoso. Una población joven, con capacidad de trabajo y consumo que les ayudará a ser menos dependientes de los mercados exteriores. Es importante recordar que la industria local siempre ha sido fuerte y, si bien, el peso de las exportaciones de materias primas es elevado y produce que la balanza de pagos sea claramente positiva, también han ayudado algunas empresas industriales, como Embraer, que venden sus aviones a muchos países del mundo.

En el horizonte cercano hay dos eventos adicionales que van a ayudar a mantener la economía interna a toda máquina: el Mundial de Fútbol en 2014 y las Olimpiadas de Río en 2016. Todo ello atraerá inversiones millonarias a las infraestructuras del país, tanto internas como externas, que acelerarán su modernización. Es difícil encontrar hoy circunstancias similares en otras naciones donde tengan tantos factores positivos alineados.

Sin embargo, hay un par de elementos de incertidumbre que se deben de tener en cuenta: el riesgo de que la inflación aumente junto a la revaluación de su moneda, y el cambio político que veremos en los próximos meses. El Banco Central está poniendo todo de su parte para mantener la inflación controlada y posiblemente veremos los tipos de interés internos subiendo algo en el corto plazo con la presión que esto traerá sobre la moneda. Al mismo tiempo, se han impuesto medidas de limitación a la entrada de dinero caliente que haría más vulnerable su economía a movimientos abruptos de su moneda.

El tema político es un poco más delicado. Hoy en día, las encuestas dan como favorita a la candidata del partido oficialista, PT, Dilma Rousseff, por un pequeño margen frente al ex gobernador del estado de Sao Paulo, José Serra. Las elecciones serán en octubre y todo puede cambiar en los próximos meses. Recordemos el gran miedo que tuvieron los mercados financieros antes de la elección de Lula, y los resultados posteriores fueron mucho mejores de lo que nadie imaginaba. Es difícil que cualquiera de los dos candidatos cambie las directrices económicas que se han marcado en los últimos ocho años. Esperemos que sea así, y que la fortaleza y estabilidad de la economía brasileña ayuden a crecer al resto del continente.

 

* Presidente Genspring Family Offices

santiago.ulloa@genspring.com

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