Opinión

  • | 2007/07/19 00:00

    Biocombustibles: debate que apenas comienza

    Puesto que aun son muchos los interrogantes por descifrar es posible prever que en los próximos años el tema de los biocombustibles se desarrollará en medio de múltiples controversias. El debate apenas comienza.

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Los altos costos del petróleo y la dependencia que tienen los países industrializados del oro negro, muchas veces en manos de sus más serios contradictores políticos, ha llevado a las grandes potencias a buscar nuevas fórmulas de abastecimiento que permitan mantener sus patrones de consumo y a la vez desarrollar nuevas alianzas las cuales, sin duda, definirán un nuevo mapa geopolítico.

Así lo ha hecho saber el presidente Bush quien ha propuesto sustituir en un 20% el consumo de combustibles fósiles a cambio de biocombustibles en los próximos diez años y para esto se ha acercado a Brasil, segundo mayor productor de etanol, con quien ha firmado la "Alianza del Etanol". A su vez, la Unión Europea se ha trazado la meta de consumir antes de 2020 un 10% menos de combustibles fósiles.

Adicionalmente, a nivel global muchos han presentado los biocombustibles como la mejor manera de contrarrestar los efectos devastadores del cambio climático ocasionados por las emisiones de CO2 producto del uso de combustibles fósiles.
 
Esta presentación "verde" ha sido avalada por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático —IPCC—, compuesto por más de 2.500 científicos de todo el planeta, quienes además de llamar la atención sobre la necesidad de reducir las emisiones de CO2 para evitar una aceleración catastrófica del cambio climático, recomiendan el establecimiento de monocultivos a gran escala para la producción de biocombustibles, incluyendo aquellos de carácter transgénico.

Con mucha razón, la posición adoptada por el IPCC ha sido abiertamente criticada por importantes organizaciones ambientalistas, puesto que esta solo mira una cara de la moneda y no toma en cuenta los impactos que la expansión de los monocultivos trae consigo, tales como la degradación de los suelos y la destrucción de las selvas tropicales que, además de ser valiosos ecosistemas que albergan innumerables especies de fauna y flora, también prestan otros servicios ambientales, entre los cuales está la regulación y estabilidad del clima.
 
Las ONG's demuestran cómo "los planes sobre biocombustibles en Indonesia, proyectan ampliar 43 veces la producción de palma aceitera, amenazando la mayor parte de las selvas tropicales y turberas remanentes en ese país. Si esos planes son implementados, se espera que unas 50.000 millones de toneladas de carbono sean liberadas a la atmósfera".
 
Igualmente argumentan cómo "la NASA ha demostrado que el índice de deforestación de la Amazonía tiene directa relación con el precio de mercado de la soja a nivel mundial. Se espera que ese precio aumente bruscamente a medida que la demanda por el cultivo de soja para el biodiesel aumente". En el caso de Argentina, entre los años 1998 y 2002, más de 500.000 hectáreas de tierra boscosa fueron convertidas a plantaciones de soja.

El IPCC ignora cómo la gran demanda de productos básicos alimentarios que requiere la producción de biocombustibles atenta contra la soberanía alimentaria y calidad de vida de cientos de comunidades, por lo general las más pobres, al causar fuertes aumentos en los costos de los alimentos —granos y aceites vegetales— como ha sido el caso de la tortilla de maíz en México, donde se desató una grave crisis por este motivo.

En Colombia, país que no escapa a una crisis energética, el gobierno ha anunciado la destinación de 6'000.000 de hectáreas en el Vichada para la siembra de palma africana destinada a los biocombustibles. Semana, en una de sus ediciones pasadas, denunció la titulación indebida de algunas de estas tierras en manos de políticos inescrupulosos.
 
Una política seria en esta materia debe tener la precaución de analizar todas sus implicaciones, medir los beneficios económicos y de generación de empleo, así como los impactos ambientales de largo plazo y la afectación de dichas políticas sobre la canasta familiar, además de evitar el enriquecimiento de aquellos que por su posición obtienen información privilegiada. Como se dijo, el debate apenas comienza.

Extrañaré inmensamente las agudas opiniones del ex presidente López Michelsen. Paz en su tumba y mis sentimientos de solidaridad para con su familia.


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