Opinión

  • | 2003/09/19 00:00

    Bachilleres de 2013, los colombianos del siglo XXI

    Es urgente que el sistema educativo prepare a los colombianos del siglo XXI para la convivencia y la democracia efectiva.

COMPARTIR

Tal vez ya no existan las condiciones para los frecuentes conflictos que enfrentaron a las élites colombianas sobre el tema de la educación básica durante el primer siglo y medio de nuestra historia nacional. Pero no es nada claro que haya consenso, entre la dirigencia de hoy, sobre la necesidad de considerar ese tema como el más importante en política pública si de verdad queremos que nuestros descendientes vivan en una Colombia pacífica, democrática y próspera.

Solo el acceso a una educación básica y media de calidad puede abrir las puertas a una vida rica en oportunidades. En nuestro país, más de 2 millones de niños y jóvenes menores de 18 años están por fuera del sistema escolar. Es una cifra inaceptable, vergonzosa.

La situación es más grave. La mayoría de los que acceden al sistema escolar reciben una educación que deja mucho qué desear. Pero, ¿qué es una educación de calidad? Podría definirse como la que apoya la formación del carácter y de la propia autonomía, prepara para la vida en sociedad y el buen desempeño de la ciudadanía y desarrolla capacidades básicas para el trabajo productivo y el goce de los bienes culturales.

La observación desprevenida de nuestra difícil realidad nacional, nuestras posiciones muy desfavorables en clasificaciones internacionales de competitividad o de corrupción y, más objetivamente, los muy pobres resultados de nuestros estudiantes en pruebas internacionales de cívica, lenguaje, matemáticas o ciencias naturales tienden a confirmar el diagnóstico sobre el mal desempeño de nuestro sistema educativo.

Cuando se piensa en educación escolar para 2013 se destacan dos factores:

a. Los bachilleres de ese año serán típicamente los colombianos del siglo XXI.

b. Ellos deben estar ya en la escuela. Esas dos consideraciones tienen importantes implicaciones.

Es urgente que el sistema educativo prepare a los colombianos del siglo XXI para la convivencia y la democracia efectiva, tareas fundamentales que no cumplió durante los dos siglos anteriores. La educación básica debe formar a los niños en unos valores compartidos de nacionalidad, construidos sobre los valores universales de tolerancia y solidaridad. Además, debe darles las competencias necesarias, la capacidad crítica y el buen juicio para ejercer efectivamente los deberes y derechos ciudadanos.

Es urgente, también, que el sistema educativo colombiano reconozca al siglo XXI como el de la sociedad del conocimiento y el de la sociedad global. Eso implica, entre otras cosas: un gran cambio en el desarrollo de la competencia científica de nuestros niños y jóvenes; un esfuerzo para el desarrollo de competencias tecnológicas; una alfabetización que prepare para multimedios, hipermedios y medios interactivos; la inclusión en el currículo del desarrollo de la capacidad de buscar, juzgar, escoger y usar la información, un bien que para el colombiano medio está pasando de casi inexistente a superabundante por efecto de internet; el desarrollo de una conciencia global; y el dominio del inglés, idioma de las ciencias, la tecnología, la diplomacia y los negocios.

Por otra parte, los bachilleres de 2014 ya deben estar asistiendo a la escuela. ¿Cuántos se quedaron por fuera? ¿Cuántos se quedarán en el camino? El gasto del Estado en educación escolar aumentó mucho en las últimas décadas del siglo pasado. La cobertura mejoró ampliamente. Pero el déficit es aún monstruoso. Buena parte del problema puede achacarse a la inoperancia de la administración del sistema de educación pública. Medidas introducidas en la Ley 715 de 2001 por el ministro Lloreda y el esfuerzo dirigido hoy por la ministra Cecilia María Vélez para mejorar la efectividad de las Secretarías de Educación Departamentales y Municipales son pasos fundamentales para mejorar la articulación del sistema. Pero el camino por recorrer es largo y muy demandante.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?