Opinión

  • | 2010/08/06 12:00

    “Aún sin rumbo”

    No me gusta ser aguafiestas, sino realista, pero seguimos en una situación de máxima prudencia, y no se deben hacer apuestas agresivas hasta que las variables estén más claras.

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A pesar de los buenos resultados que muchas de las empresas están publicando en las últimas semanas, los mercados siguen debatiendo entre las posibilidades de un "doble dip" (vuelta a la recesión antes de la recuperación) y una leve recuperación. La realidad es que a lo largo de los tres últimos ejercicios, todas las revisiones del crecimiento económico pronosticado para la economía americana han sido a la baja. Las últimas cifras publicadas marcan una subida del PIB ligeramente por encima del 2,5%, muy bajo comparado con los trimestres anteriores. Y, sin lugar a dudas, insuficiente para crear nuevamente empleo a unas tasas aceptables.

Si esa es la situación en Estados Unidos, en Europa es aún más preocupante. No me gusta ser aguafiestas, sino realista, pero seguimos en una situación de máxima prudencia, y no se deben hacer apuestas agresivas hasta que las variables estén más claras. Aún no se sabe si entraremos en un proceso inflacionario, que ayude a diluir la altísima deuda existente y redistribuir la deuda entre todos, o en una espiral deflacionaria con consecuencias negativas mayores.

Afortunadamente, nuestra región está en una tónica totalmente diferente. Las economías están bastante saneadas y sus sistemas financieros relativamente sólidos. Hay excepciones claras en Venezuela y Argentina, pero el resto está mucho mejor que en cualquiera de las crisis anteriores. Adicionalmente, se sigue invirtiendo, ha aumentado el número de familias saliendo del umbral de la pobreza, con las consecuencias sobre el consumo y su integración en la economía de mercado. Las perspectivas siguen siendo muy buenas, siempre y cuando el entorno político sea estable. Los únicos factores negativos que pueden sufrir son un enfriamiento económico global o un cambio político hacia un populismo extremo. Afortunadamente, no se ve ningún riesgo inmediato de ninguno de ellos.

China ha estado enfriando su economía poco a poco. A pesar de ello, se estima que siga creciendo a niveles del 8%, al igual que la India y Brasil. De ser así, la demanda de materias primas va a seguir relativamente estable y podrá ayudar a América Latina a invertir en políticas de largo plazo que ayuden a sostener sus economías en el tiempo.

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, está más preocupado del riesgo deflacionario que de ninguna otra situación. Las experiencias pasadas de luchar contra la inflación han sido positivas, como se demostró en la época de la gestión de Volker. Sin embargo, la única historia reciente de deflación en el tiempo es la japonesa y, aún después de 20 años de crisis, no logra llegar a los niveles de crecimiento de las décadas anteriores a la misma. Lo positivo de la economía americana es que está comenzando a ahorrar. Los motivos son diversos; entre ellos, el riesgo a perder el empleo, lo que lleva a los trabajadores a ser más prudentes. Por el otro lado, la población se ha dado cuenta de que tiene que ahorrar a largo plazo, ya que no puede contar con los gobiernos para que les paguen sus pensiones en el futuro. Este último punto es el más preocupante, ya que pone en duda la totalidad del sistema, que se basa en la confianza.

Analizar toda esta situación desde el punto de vista de un inversionista, lleva a mantener en espera la asunción de riesgos de las carteras. Los mercados de bonos han sido excelentes en los últimos 18 meses, si bien la alta revalorización de los mismos y los muy bajos tipos de interés existentes, solamente pueden ir hacia abajo. Colocarse en bonos a largo plazo en este momento, con una prima de riesgo tan baja, sería una locura, sin embargo, pienso que aún hay tiempo para salirse de los plazos largos, ya que las subidas de los intereses por parte de los gobiernos desarrollados, parece que van a tardar.

La recuperación del euro la vemos como un espejismo. A pesar de las buenas cifras publicadas por Alemania, que ha subido sus exportaciones considerablemente, un euro fuerte le perjudica y puede poner en riesgo la salida de Europa de la crisis. A finales de agosto, Grecia tiene que rendir cuentas al FMI y a la Unión Europea (UE) para que le hagan los desembolsos adicionales de fondos que necesita para hacer los pagos de su deuda. Parece ser que no van a poder cumplir con la mayoría de las condiciones que acordaron para los mismos y va a ser una prueba de fuego para los organismos internacionales. ¿Qué pasaría si terminado el plazo no desembolsan los fondos? ¿Dejará la UE caer a uno de sus estados, y que se salga del euro, o seguirán subsidiando las malas prácticas?

La incertidumbre actual sigue siendo alta y una reestructuración/impago de la deuda de cualquier estado de la UE puede volver a disparar la volatilidad y a que los mercados vuelvan a caer. Así que nuestra recomendación es estar tranquilos y esperar que pase la tormenta, ya que aún seguimos en ella.

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