Opinión

  • | 2004/04/16 00:00

    Asia: Una alternativa de diversificación

    Para los inversionistas, Asia sigue siendo uno de los mejores lugares para defenderse de la incertidumbre de la economía mundial.

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Cuando se buscan oportunidades de inversión, no es fácil encontrar un oasis, sobre todo en momentos de muy bajos tipos de interés y altas valoraciones de las empresas. Sin embargo, en los dos últimos años, las mayores oportunidades se han vuelto a encontrar en el Lejano Oriente.

Si bien hemos visto subidas generalizadas de los mercados bursátiles en todo el mundo, en las economías emergentes de Asia y en el caído Imperio del Sol Naciente han sido mucho más pronunciadas. El porqué de alzas cercanas al 100% en China e India y superiores al 50% en Japón se encuentra detrás de varios factores.

Japón atravesó la peor crisis de su historia, durante la cual perdió más del 75% de su capitalización bursátil y sus empresas dejaron de ser ejemplos corporativos para entrar en profundos procesos de reestructuración. Sin embargo, desde finales de 2002, hemos visto cómo el país está volviendo a la senda del crecimiento, con intervenciones masivas para frenar los flujos de capital y con alto crecimiento de sus exportaciones, incluso a países como China con una moneda claramente infravalorada.

A lo largo de 2003 y más intensamente en enero y febrero de 2004, el Banco Central de Japón intervino para frenar la apreciación de su moneda, comprando dólares en el mercado libre. A pesar de ello, el yen viene revalorizándose desde niveles de 130 hasta el mínimo de 104 yenes por dólar de las últimas semanas. El motivo de esta revaluación es que ese país posee la mayor tasa de interés real de todos las naciones industrializadas. Japón, con tipos de interés nominales casi nulos y una deflación cercana al 4%, tiene unos intereses reales en sus bonos cercanos al 5,4% anual, frente al 1,5% de Estados Unidos.

La entrada de dinero también se ha reflejado en la apreciación del índice Nikkei, que después de llegar a un mínimo de 7.500 ya está rozando la cota de 12.000 y puede seguir subiendo.

El caso de China es diferente. Con un crecimiento superior al 9% en promedio los últimos 25 años y una gran apertura económica, es normal que sea el país que más inversión directa extranjera ha recibido en estos tiempos. El principal riesgo que enfrenta esta economía ha sido generado por su propio modelo. Tener una divisa fijada artificialmente contra el dólar, la está llevando a acumular unas enormes reservas (US$415.000 millones a enero de este año) que a su vez se invierten en bonos del Tesoro estadounidense para poder cerrar el círculo y ayudar a que no se revalúe su divisa y así ser competitivos internacionalmente.

En mi opinión, esta situación es insostenible, no tanto por problemas externos, sino por problemas internos que dificultarán mantener las tasas de crecimiento, baja inflación y la estabilidad financiera de su sistema. En los próximos doce meses, veremos una revaluación del renmimbi contra el dólar de entre 10% y 15%, junto a un reajuste de esa divisa contra una canasta de monedas, que refleje con más claridad su situación frente a sus principales socios comerciales (Unión Europea, Estados Unidos y Japón).

¿Afectará todo esto la estabilidad del dólar y los precios de los bonos estadounidenses? Esperemos que no haya una venta masiva por parte de ninguno de los principales tenedores de deuda estadounidense, que actualmente son China, Japón y Taiwán, ya que esto provocaría una fuerte caída de los precios de la misma y una consecuente subida de los rendimientos. Si esto último se produjera de forma abrupta, con seguridad se frenaría la actual recuperación económica estadounidense y de rebote la del resto del mundo.

Una vez más, la única forma de protegerse es mediante una adecuada diversificación.





Santiago Ulloa

CEO, TBK Investments, Inc.

sulloa@tbkinvestments.com
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