Opinión

  • | 2005/04/01 00:00

    Así nos ven

    El informe del Worldwatch Institute señala las causas y el desarrollo del conflicto colombiano. Un análisis que va más allá de lo militar.

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Durante los últimos 22 años, el Worldwatch Institute, con sede en Washington, ha publicado su informe anual sobre el estado del mundo a partir del impacto que las actividades humanas tienen sobre las sociedades y el ambiente. El informe de 2005 por primera vez examina la seguridad global, tema que acapara la atención política mundial desde los eventos del 11 de septiembre en Estados Unidos y opaca las verdaderas causas que nos hacen vulnerables e inseguros. Una situación que bien se refleja en el caso colombiano.

Además de resaltar el significado de que en esta oportunidad el Premio Nóbel de Paz haya sido conferido a la activista y ambientalista africana Wangari Maathai, hecho que despertó todo tipo de comentarios entre los expertos y especialistas en temas de seguridad, el informe invita a mirar el tema de seguridad global desde una perspectiva mucho más amplia y no como un problema que pueda tratarse solamente a partir del poder militar o la diplomacia.

Al hacer un análisis de las profundas raíces de la inseguridad, muchas de ellas causadas por la desestabilización de las sociedades y del mundo natural, se advierte que hay amplias razones para temer que los eventos que hemos visto a partir del 11 de septiembre, crezcan en los años venideros.

El informe analiza temas como la conexión entre población y seguridad, la propagación de enfermedades infecciosas que puede derivar en pandemias, la seguridad alimentaria, los conflictos por el agua, el cambio de la economía del petróleo, la construcción de la paz mediante la cooperación ambiental, el impacto de la guerra sobre el ambiente y el desarme de las sociedades en el posconflicto. En este último capítulo se encuentra un estudio de caso realizado por Manuela Mesa, del Centro de Investigaciones para la Paz de Madrid, en el cual se hace referencia a la problemática colombiana y, por la actualidad del tema, creo importante compartir algunos de sus apartes con los lectores.

El informe hace referencia a factores como el impacto humano masivo, el alto costo económico del conflicto y la conexión entre violencia, economías producto del mercado negro, inequidad social y violación de los derechos humanos, cuatro factores que hacen del conflicto en Colombia el peor en Latinoamérica, y con potencial suficiente para trasladar la violencia e inestabilidad a los países vecinos.

De otro lado, menciona cómo el conflicto colombiano tiene sus raíces en la inequidad, la exclusión social, la violencia endémica, la represión y la creciente concentración de la riqueza y el poder, fenómeno que dio origen a las guerrillas en los 60 y alude a que, en respuesta, "los militares facilitaron el surgimiento de grupos paramilitares que se hicieron notorios por las masacres de civiles".

Igualmente, el estudio hace referencia a que las negociaciones entre las AUC y el gobierno pueden llevar a la desmovilización de estos grupos, pero también advierte que la amnistía propuesta es un paso atrás si con ella se cubren con un manto de impunidad los actos violentos y si por medio de ellas se terminan legalizando las propiedades y otros bienes obtenidos ilegalmente. Es decir, "las desmovilizaciones y reintegración de los combatientes solas son insuficientes".

También se refiere a la militarización de la sociedad colombiana como un obstáculo para la paz, puesto que se busca movilizar a toda la población como informantes o "como miembros de grupos locales de paramilitares". Así, el Estado democrático está siendo subordinado de manera creciente a la lógica de la guerra y la distinción entre civiles y combatientes es difusa.

El tráfico de drogas, aunque no fue la causa del conflicto, hoy se ha convertido en su motor al ser la primordial fuente de financiación de los grupos armados. En tanto la política estadounidense antidrogas se ha venido militarizando, en Colombia se han fumigado 350.000 hectáreas de cultivos de coca desde el año 2000 con grandes repercusiones en el ambiente y la salud humana ya que su principal objetivo han sido los campesinos. Mientras tanto, el tráfico internacional de drogas y las cadenas de lavado de dinero permanecen intactos.

Son estos solo algunos apartes del informe que, sin lugar a dudas, es un análisis controversial, con el que se puede o no estar de acuerdo. Lo único cierto es que así nos ven desde afuera.
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