Opinión

  • | 2008/09/26 00:00

    Ante un mundo diferente ¿Qué es desarrollo?

    El mundo se tendrá que ordenar alrededor de modelos diferentes a los de la cultura y modelo 'occidental'.

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La aspiración de todas y cada una de las naciones a volverse un 'país desarrollado' pareciera lo más natural del mundo.

Sin embargo, si hay algo sobre lo cual no se tiene claridad es justamente sobre cómo llegar a ese feliz propósito.

Se entiende en forma tácita que desarrollo es lo que tienen los 'países desarrollados', y que si bien no se puede describir un 'modelo' sí sirven ellos de ejemplo a seguir; pero una primera confusión sería la de saber cuáles de ellos; no es lo mismo la noción americana que la de las naciones europeas; la primera enfocada hacia la riqueza, teniendo como instrumento principal la tecnología y medida por la capacidad de producción colectiva, la segunda buscando el bienestar y la calidad de vida del individuo en función de la armonía con su entorno ambiental y social. Por eso, mientras el uno se caracteriza y reivindica como desarrollo el capitalismo, la democracia y la capacidad industrial, el otro considera que la evolución de 'occidente' ha sido no solo económica, tecnológica y política, sino ante todo cultural y humanística (que por supuesto incluye las anteriores, pero dentro de un marco general donde son un medio y no un objetivo del desarrollo).

La actual orientación tiende más hacia el modelo americano que a cualquier otro, pero eso suscita un primer cuestionamiento respecto a si es realmente lo deseable o si sus propias características son indeseables. Es conocido que los países desarrollados son los primeros países consumidores de drogas, con la mayor criminalidad, los niveles más altos de represión, la mayor cantidad de cárceles y de reos en ellas, con cifras de pobreza y marginalidad comparables o peores a muchos de los atrasados (37 millones de habitantes por debajo de la línea de pobreza y 30 millones de habitantes sin registro o reconocimiento de su existencia por parte del Estado -indocumentados, indigentes, etc.-), y con el récord de guerras y daños al medio ambiente.

Otra duda nace de que el mismo concepto de 'modelo de desarrollo' se menciona más como el camino para seguir que para describir el resultado que se busca. Pero esto lleva al análisis repetido de si el camino que se sigue conduce a resultados similares: el neoliberalismo, entendido como la disminución de la intervención del Estado y el apoyo en las fuerzas del mercado para optimizar el uso de los recursos de una comunidad, ha podido ser relativamente exitoso (y eso es discutible) donde existe la producción y oferta de bienes y servicios suficiente para toda la población y donde toda ella participa e interviene en el mercado; pero la experiencia (acorde además con cualquier análisis teórico) ha demostrado que a los países que no cumplen esas premisas -es decir los países 'en desarrollo'- lo que aporta es más desigualdad y más deterioro de los indicadores sociales sin que se mejoren aquellos de producción o de empleo (o sea, sin que se cumpla siquiera la expectativa de que después se mejorará la distribución).

Y otro punto ya tratado es el de la capacidad de nuestro planeta para sustentar o permitir el desarrollo de los países atrasados para que lleguen al desarrollo de los del 'primer mundo'; es bastante evidente que si ese 'desarrollo' de apenas el 20% de la humanidad ha llevado a niveles de crisis ambientales y ecológicas que ponen en entredicho el futuro del hombre, es imposible que el 80% restante alcance las mismas condiciones; la predicción del 'Club de Roma', según la cual el crecimiento poblacional sería mayor que el aumento de la producción de alimentos, pareció desvirtuada con la 'Revolución Verde' y el control demográfico, pero hoy revive por el lado del agotamiento de los insumos -petróleo, agua, tierra, etc.- y por el lado del daño que se genera con los desechos que producimos -CO2, elementos no biodegradables-.

Pero dos consideraciones nuevas se adicionan a las razones para pensar en algún propósito de desarrollo diferente al actual:

De un lado, la brecha entre el primer mundo y el resto ni se ha disminuido ni parece que eso pueda suceder. En términos capitalistas el caso es el mismo del de quien al comienzo tiene una renta mayor que otro y ambos tienen el mismo patrón de inversión: la brecha lejos de disminuir aumentará y, además, al primero se le presentarán posibilidades inalcanzables para el segundo. La distancia que hoy separa los mundos desarrollado y subdesarrollado solo puede agrandarse, y eso se consolida más cuando los unos tienen el poder del capital y la tecnología, mientras los otros se limitan a vender los insumos -recursos naturales y mano de obra- y a ir a la zaga de lo que los otros desarrollan.

Cuando dicen que los viajes enseñan, lo que hoy golpea al viajante es la forma en que aumenta la distancia entre los mundos, y cómo parece iluso pensar que un modelo de desarrollo -cualquiera que él sea- podrá hacer que igualemos a los países que van a la vanguardia de este tipo de desarrollo -y menos siguiendo los mismos pasos, pero después de ellos-. De ninguna manera se puede en poco tiempo subsanar una diferencia de centenares de años de historia (guerras, pestes, diferentes regímenes políticos, etc.), y de inmensas brechas en infraestructuras, recursos económicos y desarrollos tecnológicos, siguiendo el mismo camino y con el mismo modelo pero con periodos de tiempo infinitamente inferiores.

El otro elemento que debe considerarse es que los cambios en la tendencia demográfica hoy no se limitan al cambio en la pirámide generacional: en las naciones avanzadas el problema es que ya no es una mayoría de población joven y productiva la que debe proveer para la generación mayor, sino tiende ya a ser menor la proporción de jóvenes que la de los ancianos; pero no pasa lo mismo en países atrasados, lo cual hace que a nivel global los habitantes del mundo desarrollado disminuyan su participación, cambiando la estructura poblacional en cuanto al desarrollo; si la mayor capacidad de supervivencia de lo que sería su propia especie caracterizó a las naciones para volverse poderosas, hoy la cantidad empieza a pesar por el lado del subdesarrollo; es verdad que la Unión Europea y los Estados Unidos son las potencias económicas líderes, pero la China y la India hoy están pesando sobre la economía igual o más que ellas, debido obviamente a que como nuevos protagonistas afectan el mercado tanto de la producción como del consumo -y representan el grueso del crecimiento de la oferta y de la demanda-, pero es de prever que lo seguirán haciendo durante un buen tiempo y que acabarán participando de sus orientaciones; las manadas de viajeros de Europa del Este y de los países petroleros musulmanes no se limitarán a ser turistas de 'occidente', y es de esperar que una vez dueños de la capacidad productiva equivalente o superior a la que atiende los gustos 'occidentales' se dedicará también a servir sus propias tendencias culturales.

El mundo se tendrá que ordenar alrededor de modelos diferentes a los de la cultura y modelo 'occidental', no solo simplemente porque no es posible que todas las naciones lo asuman, sino porque la presencia de otras culturas y otros valores deberían generar modelos diferentes.

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