Opinión

  • | 1999/04/23 00:00

    ¿Analfabetismo tecnológico?

    La revolución de la información vía Internet tendrá un impacto económico apenas comparable al de la aparición de la imprenta. Colombia está mal preparada.

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En 1998, en Colombia se vendieron 276.283 computadores personales, según datos de la firma de consultoría IDC. De éstos, 16.577 eran computadores portátiles y 10.395 eran servidores de red; lo que nos deja un total de 249.311 computadores de escritorio. Esta cifra, en unidades, fue un poco mayor que los 231.701 computadores personales que se habían vendido en 1997, pero de todos modos significó un crecimiento del 12% en las unidades despachadas y deja una cifra cercana al millón de computadores personales en las oficinas y en los hogares colombianos. En el valor de estos equipos, la cosa fue diferente: el valor pagado por los compradores fue de US$386 millones, es decir, 16% menos que los US$449 millones de 1997.



Estas cifras tienen un significado muy importante. El permanente descenso en el precio de los computadores muestra cómo nos estamos acercando a una coyuntura histórica en la interacción humana, cuando habrá acceso casi instantáneo a una cantidad sin precedentes de información. Esta Revolución Global de la Información es un desafío para cada uno de los habitantes del planeta.



La primera Revolución de la Información, que la imprenta inauguró, requirió un incremento gradual del alfabetismo antes de que sus efectos pudieran esparcirse entre grandes conglomerados de personas. Pero una vez que se cumplió esta condición, su efecto fue un gigantesco cambio político, económico y cultural en el mundo.



¿Estamos preparados para participar en esta revolución? ¿Estamos suficientemente alfabetizados? El vehículo para competir en esta revolución será el computador personal y su conexión a internet. En Colombia, 1'200.000 computadores personales, de los cuales 230.000 tienen acceso a internet, repartidos entre 42 millones de habitantes, son nuestro grado de "alfabetización". Esto es demasiado poco. En una medición sobre la capacidad de competencia de 55 países en el mundo, realizada por IDC y "World Times", en la cual se tuvieron en cuenta éste y otros indicadores tecnológicos, sociales y culturales, Colombia ocupa el puesto 44 en el mundo y el sexto en Latinoamérica detrás de Brasil, México, Argentina, Chile y Costa Rica.



Nuestra inversión per cápita en tecnología, a pesar de haber pasado de US$10 por habitante en 1994 a casi US$20 en 1998, está aún muy lejos de los US$45 de México, los US$40 de Argentina y de los US$35 de Brasil. Estamos en franca desventaja.



¿Cómo invertir nuestros dólares para que produzcan mejores resultados? Las inversiones tecnológicas realizadas en el sector de la educación, desde los centros de cómputo de las universidades hasta los computadores personales de las escuelas rurales, tienen un efecto multiplicador enorme. Pero, ¿qué pasó con los planes de dotar a cada escuela con un computador? ¿Qué pasó con la telefonía rural subsidiada para las escuelas? ¿Por qué no estimular a los maestros con mayores puntajes para su escalafón por la enseñanza de estas disciplinas? Estos planes tendrán un profundo impacto en la nueva "alfabetización", indispensable para participar en la Nueva Revolución de la Información.
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