Opinión

  • | 2010/09/17 12:00

    América Latina está de moda

    La gran paradoja es que se trata de una región con grandes potenciales pero simultáneamente un gran deterioro en la calidad de vida, pues su desarrollo ha estado basado en la extracción de los recursos naturales acompañados de inequidad.

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Así lo sugiere la última edición de la revista The Economist. En su artículo Tan cerca y tan lejos se dan una serie de cifras sobre el desempeño económico de la región en años pasados y se hace mención a cómo, gracias a una serie de buenas políticas, la crisis que se desató a nivel global a finales de 2008 no tuvo los mismos efectos negativos en América Latina tal como sí sucedió en otras regiones.

Antes de la crisis de 2008, América Latina, con una población de 580 millones de personas, creció en promedio al 5,5%, y entre 2002 y 2008 cuarenta millones de personas lograron salir de la pobreza, mientras el desempleo se situó en 8,2% y la inflación estuvo por debajo de dos dígitos. Según la revista, este buen desempeño fue posible gracias a las medidas tomadas por los gobiernos en años anteriores, cuando se abandonó el proteccionismo y las economías se abrieron al libre comercio, la inversión extranjera, la privatización y la desregulación. Con la introducción de políticas más pragmáticas, Bancos Centrales independientes que trabajaron para el control de la inflación, controles mucho más estrictos a los sistemas bancarios y políticas fiscales con mayor responsabilidad, la crisis global no golpeó a América Latina de la misma forma como a otras regiones, en particular a los Estados Unidos, donde se desató la crisis, y también a Europa. A la par de las medidas tomadas, los sistemas políticos en América Latina, solo con algunas pocas excepciones, son hoy más democráticos.

Coinciden el buen desempeño de la región, los altos precios de las materias primas y los pronósticos de crecimiento de más del 5% con las múltiples dificultades que afrontan las empresas multinacionales en China para el desarrollo de sus negocios, por lo cual muchos banqueros y hombres de negocios empiezan a poner sus ojos en nuestra región como una alternativa para sus inversiones. Según The Economist, América Latina cuenta con 15% de las reservas mundiales de petróleo, 30% de reservas de agua, abundantes minerales y una cuarta parte de su territorio es apto para la agricultura.

Según las proyecciones, para 2025 Brasil será la quinta economía mundial después de China, Estados Unidos, India y Japón y al menos seis países de la región ingresarán en la categoría de desarrollados.

Estas potencialidades llevan a pensar, según la revista, en que ha llegado la "década latinoamericana", esto a pesar de la baja productividad e informalidad que ha caracterizado a la región, la gran inequidad subsistente que la hace la más inequitativa a nivel global y la criminalidad y violencia que invaden a muchos países, asociada a la pobreza y a las drogas. Yo agregaría la corrupción endémica.

La mirada que da la revista mantiene una aproximación extractivista de corto plazo como forma de crecimiento económico sin otras consideraciones que permitan garantizar un desarrollo sostenible en el largo plazo, algo que ha sido una constante para la región.

Razón por la cual es bueno recordar que América Latina cuenta con 7 de los 12 países megadiversos del planeta, los cuales concentran un 40 % de las especies de fauna y flora a nivel global. 8 países aún tienen una cobertura forestal original del 70%. No cabe duda de que de su buen manejo también dependerá la garantía de un desarrollo de largo plazo.

El 75 % de la población de la región vive hoy en urbes, muchos de ellos en tugurios; el 80% de esta población está afectada por la calidad de aire; el 60% de las aguas negras se descargan en las fuentes de agua y qué no decir de los desechos urbanos e industriales. Los sistemas de manglar y corales están en franco deterioro, siendo estos los más productivos a nivel mundial; la biodiversidad regional está en franco declive y ya son varias las especies que se han extinguido y muchas están amenazadas, la deforestación es una de las más altas a nivel global y la degradación del 16% de los suelos por agroquímicos es alarmante. En las últimas décadas en América Latina el deterioro ambiental se ha profundizado y con él las posibilidades de alcanzar un desarrollo sostenible de largo plazo.

La gran paradoja es que se trata de una región con grandes potenciales pero simultáneamente un gran deterioro en la calidad de vida de sus habitantes, puesto que su desarrollo ha estado basado en la extracción de los recursos naturales, acompañados de inequidad, algo que pareciera no detenerse.

La "década latinoamericana" deberá estar acompañada de una vigorosa y transparente gestión ambiental y social si queremos superar las décadas perdidas.

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