América Latina se desacelera

| 7/19/2001 12:00:00 AM

América Latina se desacelera

La región crecerá cerca del 2% este año. La desaceleración de la economía mundial y la inestabilidad financiera internacional son ingredientes momentáneos de un problema más profundo.

por Eduardo Lora

La desaceleración de América Latina en el 2001 será mucho más aguda de lo que se preveía hace algunos meses. El crecimiento estará más cerca del 2% que del 4% que se esperaba al empezar el año. Argentina está en recesión y sus perspectivas están lejos aún de despejarse. Brasil está sufriendo un frenazo, agravado, aunque no causado, por los problemas de su vecino. México, a pesar de estar recibiendo enormes flujos de capitales, pasará de crecer 7% en el 2000 a algo entre 2 y 3% este año. Y el conjunto de los países andinos no tendrá un año mucho mejor. Tanto, que el líder de crecimiento de la región será Ecuador pues, gracias a la expansión de su sector petrolero y a la impresionante recesión del año anterior, logrará un mediocre 3,7% de crecimiento.



Lo lamentable de todo esto es que el 2001 no será un año atípico. El crecimiento promedio en la década del 90 en América Latina fue apenas 3,3%. El 2001 solo será algo peor porque el escenario externo es menos favorable de lo que fue en promedio en los 90. Pero las causas más fundamentales de las pobres tendencias de mediano plazo hay que buscarlas en otra parte.



Cualquiera que sea el ángulo que se utilice para analizarlas, las bases del crecimiento de América Latina son muy débiles. Considérese, por ejemplo, el ritmo de acumulación de los factores productivos: los países latinoamericanos tienen en promedio las más bajas tasas de inversión del mundo y la educación de su fuerza de trabajo está creciendo a ritmos mucho más lentos que en otras regiones en desarrollo. No solo el capital físico y humano se está acumulando a un ritmo bajo sino que, más grave aún, la productividad con que se utilizan los factores ha descendido en la mayoría de los países. Las caídas de productividad redujeron el crecimiento promedio de la región en 0,6 puntos en los 90. En cambio, en los países desarrollados, la productividad generó 0,6 puntos adicionales de crecimiento. Como resultado, las brechas de ingreso y productividad entre América Latina y el mundo desarrollado están ampliándose. También están ampliándose entre los países más ricos y más pobres de América Latina (a pesar de la situación actual de Argentina) y, más grave aún, entre los estratos ricos y los pobres dentro de prácticamente todos los países latinoamericanos.



Detrás de todo esto están causas más fundamentales. La más importante es la incapacidad de las sociedades latinoamericanas para enfrentar sus problemas con una perspectiva colectiva y un horizonte de largo plazo, debido a la falta de un sistema de leyes y normas que sea aceptado y respetado colectivamente y a la carencia de un sistema político capaz de agregar las preferencias de los ciudadanos y de buscar el bien común. Los resultados son un débil imperio de la ley, un ambiente de inestabilidad normativa y altos niveles de corrupción que detienen la inversión, desincentivan la educación y desvían los esfuerzos hacia actividades de búsqueda de rentas y privilegios. Estas son las causas profundas del lento crecimiento. La desaceleración de la economía mundial y la inestabilidad financiera internacional son solo ingredientes momentáneos.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.