Opinión

  • | 2009/07/24 00:00

    A reinventar la innovación agrícola

    A menos que haya una nueva revolución verde, habrá una nueva crisis mundial de alimentos. Además de elevar los rendimientos, será necesario ahorrar agua y energía, usar menos fertilizantes y evitar riesgos de salud.

COMPARTIR

La innovación agrícola ha sido víctima de su propio éxito. Gracias a la efectividad de los avances agrícolas del siglo veinte, los gobiernos optaron por ignorar el riesgo de la escasez de alimentos.

La tendencia de descenso de los precios relativos de los productos básicos, de que hablaba insistentemente Raúl Prebisch a mediados del siglo pasado, pareció ser cierta mucho tiempo. Después de los aumentos extraordinarios que tuvieron los precios del trigo, el arroz, el café y muchos otros productos agrícolas a comienzos de los setenta, siguió una tendencia a la baja durante más de tres décadas.

Hubo un campanazo de alerta en el primer semestre de 2008. En pocos meses se duplicaron los precios del maíz, la soya y el arroz, y empezó a hablarse de una crisis mundial de alimentos. Pero el estallido de una crisis aún más grande silenció esos temores. Con la quiebra de Lehman Brothers en septiembre, se inició una caída abrupta de las cotizaciones de todos los productos básicos, no solo los agrícolas.

Aunque llegó a pensarse que los precios regresarían a los deprimidos niveles de comienzos de la década, a duras penas retrocedieron el terreno ganado desde mediados de 2007. Y desde marzo pasado, con los primeros síntomas de recuperación de la demanda en China y otros países en desarrollo, algunos productos han vuelto a tener aumentos importantes. A medida que se afiance la recuperación, esas tendencias ganarán fuerza, puesto que muchas inversiones agrícolas fueron aplazadas durante la crisis y, sobre todo, porque las tecnologías agrícolas están estancadas en muchos países.

El liderazgo de la investigación agrícola ha quedado en manos de unas pocas empresas transnacionales que se han concentrado en producir transgénicos para los grandes países productores. Las investigaciones agrícolas financiadas por los sectores públicos nacionales o por programas de cooperación internacional, como el Grupo Consultivo de Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, por su sigla en inglés), han perdido importancia a nivel mundial, y con ello se han abierto enormes brechas de productividad entre unos pocos países avanzados tecnológicamente y el resto.

Brasil es uno de los pocos países que ha aumentado recientemente sus esfuerzos públicos de innovación agrícola. La Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa) es uno de los institutos nacionales de investigación agrícola más grandes del mundo. Gracias a un presupuesto de US$600 millones, Brasil está en una posición envidiable dentro de América Latina.

Decenas de estudios han demostrado que la inversión en investigación agrícola genera retornos económicos de 20% a 40%. Pero la inversión pública en innovación es poco atractiva políticamente, porque supone muchos riesgos y toma tiempo en generar resultados. También conspiran contra la inversión pública los problemas fiscales recurrentes, la falta de gobernabilidad y las políticas de intervención en los mercados agrícolas.

América Latina está hoy mejor posicionada para beneficiarse de una explosión en innovación pues todas estas restricciones son menos severas que en el pasado. Además, han resurgido las fuentes internacionales de cooperación. En respuesta a los aumentos de precios agrícolas de 2008 el Banco Mundial y el BID crearon líneas de crédito para innovación agrícola, y grandes donantes, como la Fundación Gates, decidieron invertir en este campo en la región.

La nueva revolución verde tendrá que buscar no sólo mayores rendimientos agrícolas, sino ahorros de agua y energía, menor uso de fertilizantes y reducciones de los riesgos de salud de los productores y consumidores. Reinventar la innovación agrícola es una de las grandes oportunidades que tiene América Latina para acelerar su desarrollo económico y social.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?