Connie de Santamaría

| 9/6/2002 12:00:00 AM

A apropiarse de la sexualidad

La falta de manejo de la sexualidad es un síntoma de un problema más hondo, relacionado con la calidad de los procesos educativos.

por Connie de Santamaría

Los niños y jóvenes se ven presionados permanentemente a hacer aquello que los adultos --padres y profesores-- sutil o abiertamente les imponen. Ante semejante falta de libertad, ¿por qué ha de sorprendernos que el "sentido de su vida" lo hallen en las excitaciones inmediatas de la rumba, el alcohol, la droga o la sexualidad sin control?



El objetivo principal de la educación debería ser el desarrollo de la conciencia, de ese darse cuenta de cómo somos, por qué y para qué hacemos lo que hacemos y esto cómo afecta al otro, al contexto, a la naturaleza. Pero la educación formal se ha concentrado en la adquisición de conocimientos y el desarrollo de habilidades. Es lo que pide el "mercado" y aprende a exigir ese consumidor-estudiante: "¡que le enseñen!". Docentes y alumnos hacen un pacto silencioso: "yo le doy y usted recibe y no nos molestemos". Esto garantiza la pasividad del alumno y facilita la labor del profesor. Las consecuencias son múltiples. Ese alumno a quien no se ha tenido en cuenta para definir qué aprender y cómo, termina estudiando "porque toca" y "lo que toca", con lo cual ha perdido su libertad. No se le ha permitido darse cuenta de que puede decidir. Así vamos por la vida "haciendo cosas", manteniendo una separación entre lo que pensamos, decimos y hacemos.



En la sexualidad, esa falta de conciencia termina afectando a muchas personas pues puede llevar a un embarazo indeseado que altera en forma definitiva la vida de todos los involucrados: del niño que nacerá en un ambiente poco preparado para recibirlo, de esos padres que aún no tienen la madurez para asumir esta responsabilidad y de toda la familia que se ve obligada a hacer un viraje para apoyarlos.



Y no es por falta de métodos de control de la natalidad o de información al respecto. Hoy, gracias a los avances científicos, se puede decidir si tener o no un hijo y cuándo. La información se "enseña" en los colegios. Pero como se enseña al igual que la historia o la biología, no se relaciona con la vida, no llega a la conciencia. Los adolescentes reciben esa información pasivamente y pasivamente ellas quedan embarazadas.



Cuando regía el refrán "El hombre propone y la mujer dispone", por miedo a los padres, al castigo social o a quedarse solteras, las mujeres disponían que no, que no todavía. Ahora, para bien y para mal, la responsabilidad o irresponsabilidad de hombres y mujeres es la misma y han crecido el embarazo en adolescentes y la promiscuidad sexual.



El manejo de la sexualidad es una expresión de la libertad interna o del control externo. Como la educación fomenta el control externo, en la sexualidad se manifiesta la falta de control interno. No se prevén las consecuencias, no se dialoga con anticipación, no se toman decisiones, simplemente se actúa sin conciencia, motivados por el deseo y el placer inmediatos, o por el miedo a no ser aceptados por el grupo.



La falta de manejo de la sexualidad y de los embarazos indeseados es solamente un síntoma de un problema más hondo relacionado con la calidad de los procesos educativos que los jóvenes reciben en su hogar, en los colegios y en las universidades. Se enfatiza el conocimiento y se deja de lado el desarrollo de la conciencia, y luego nos preguntamos ¿qué les pasa a los jóvenes?



Si vemos que también los adultos tenemos embarazos indeseados, utilizamos la sexualidad para obtener beneficios en el trabajo y permitimos el acoso sexual, ¿no será que a todos nos corresponde valorar la sexualidad como una dimensión que puede fomentar el desarrollo de la conciencia?
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