| 5/29/2006 12:00:00 AM

Los nuevos desafíos de la empresa

A medida que las barreras contra el libre flujo de mercancías y capitales siguen debilitándose y se hace más evidente la consolidación del fenómeno de la globalización, las exigencias impuestas por este proceso a la institucionalidad del país son mayores y el desafío de la internacionalización de la economía sigue latente.

Para la empresa, las señales del mercado, ya sea a nivel doméstico o internacional, deben ser traducidas a reformas que capitalicen sus fortalezas y fomenten la apropiación de nuevas capacidades para competir.

 

La actual dinámica así lo demanda, y de la consolidación de ventajas competitivas en frentes como el conocimiento y capacidad del talento humano, la apropiación de nuevas tecnologías que agilicen el proceso productivo, la logística, la disminución y racionalización del impacto ambiental y el afianzamiento de los valores sociales, dependerá en gran parte el éxito de esta en la penetración y desarrollo de nuevos mercados.

 

Atendiendo a la necesidad de conocimiento y capacitación del talento humano, cabe citar al desaparecido Peter Drucker, cuando en su libro, “La sociedad post capitalista”, dice: “el único y decisivo factor de producción no es ya el capital, ni la tierra, ni la mano de obra. Es el conocimiento”.

 

Postulado que no se debe colocar en duda, pues, el capital humano, señalado como el activo más importante de toda organización empresarial, es el motor que impulsa el desarrollo y expansión de esta como fuente principal de generación de riqueza en toda economía.

 

A este capital humano, a las personas, debe estar dirigida la atención tanto de la empresa en sí, como del Estado mediante políticas y mecanismos que acerquen a la población en general a las fuentes de conocimiento; esto es a la educación y en especial a aquel conocimiento que va acorde con la evolución de los nuevos cambios.

 

En materia tecnológica, especialmente en lo que atañe a la apropiación de esta por parte de la empresa para estar al ritmo de la competencia, es pertinente señalar que ello se logrará en la medida en que se cumpla con el punto anteriormente señalado. Sin que exista orquestación entre el talento humano y la tecnología, los esfuerzos que se hagan con miras a modernizar los procesos productivos mediante modernización y ensanches de plantas, no darán los resultados esperados.

 

Tampoco se obtendrán resultados satisfactorios si la tecnología empleada y el proceso en si, no están sintonizados con los requerimientos de calidad y prontitud exigidos por el cliente. Es aquí donde entra a jugar un papel fundamental el tercer gran desafío, la logística, entendiéndose esta como la gestión eficiente de la cadena de valor, es decir, la gestión de las actividades de movimiento y almacenamiento que faciliten el flujo de información, materiales y productos desde la fuente al consumo para satisfacer la demanda al menor costo.

 

Para ello es necesario integrar toda la cadena: proveedor – productor – canales de distribución – consumidor, tanto en el terreno local como internacional. Este es un punto flaco para nuestra economía, en lo que a movilización terrestre se refiere, por la precariedad y deterioro de la infraestructura vial del territorio nacional, y la gran distancia que existe entre zonas de marcada actividad industrial y los principales puertos marítimos con que cuenta el país.

 

Aspecto que es menester mejorar dada la importancia que tiene el costo del transporte en la instauración de precios y el significado que este tiene a la hora de competir. Los avances que se logren en este punto crítico serán de beneficio para el aparato productivo nacional de cara a los nuevos retos externos.

 

El cuarto desafío para la organización actual y del futuro se centra en el sentido de compromiso que tenga con la preservación de un medio ambiente sano y la promoción de mejores formas de producción que minimicen el impacto adverso que puedan causar sus actividades en el entorno físico y social en el que actúa.

 

Para tal efecto, hoy se avanza en la materia, a través de reglamentaciones, tanto por normas nacionales como internacionales que buscan concientizar a los sectores industriales de la necesidad de prevenir efectos nocivos en el equilibrio ambiental del planeta. La empresa debe tomar la iniciativa en la búsqueda de este cometido y debe acogerse a dicha normatividad para dar ejemplo como motor de desarrollo de la sociedad.

 

El quinto desafío que considero, debe afrontar la empresa de hoy, tiene que ver con su actuación dentro de la sociedad, mediante la preservación de los valores fundamentales y su compromiso con la mejoría de la calidad de vida de su capital humano, clientes y del entorno social en el cual se desempeña. La empresa colombiana tiene como gran desafío contribuir en la lucha contra la desigualdad y los desequilibrios sociales que nos aquejan como país.

 

Es fundamental que el sector privado trabaje de la mano con el sector público para lograr un mayor fortalecimiento del sector empresarial nacional con miras a afrontar los nuevos retos comerciales en el campo global.

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