| 5/27/2008 12:00:00 AM

Las TICs al servicio de la gente

A pesar del gran avance de las TICs o tecnologías de la información y comunicaciones, y de la penetración del Internet en las familias Colombianas especialmente en las ciudades grandes e intermedias, muchas, demasiadas empresas e instituciones conservan hoy unos procesos para relacionarse con sus clientes y especialmente para la prestación de servicios a estos, anticuados e ineficientes, basados en la presencialidad y las horribles colas y costo social que ésta genera.

Quizás las Entidades financieras con las transacciones electrónicas y los convenios con las Empresas de servicios públicos y otros servicios para recibir el pago por Internet, son líderes en ese campo.

También es loable el esfuerzo que hacen algunas aerolíneas, los exhibidores de cine, y el que se hace para establecer el pago del aporte de los independientes a Seguridad social mediante el computador, que sin embargo por sus resultados y el tiempo que ha tomado, no es una buena muestra de capacidad técnica y de gestión.

Sin embargo, son casos limitados en un mar de potencialidades desaprovechadas. En este campo el país anda frenado, en segunda, frente a las posibilidades que existen, y al impacto que puede tener la tecnología, apropiadamente utilizada, sobre la productividad del país y la calidad de vida de las personas, entre ellas la inmensa mayoría de menores posibilidades.

Valdría la pena estimar el costo social y el costo económico que representa para el país el tiempo que deben tomar de su jornada de trabajo los trabajadores asalariados o autoempleados, para obtener servicios de muy frecuente necesidad para el ciudadano común como los de las EPSs y sus IPSs, las Notarías, el Seguro Social, las parroquias, la oficina de registro, las Cámara de Comercio, y muchas más Entidades Oficiales y empresas privadas. O el proceso de comprar tiquetes para transporte terrestre en cualquier época pero especialmente en festivos y temporada de vacaciones.

Cuanto tiempo y costo se ahorrarían esas entidades y le ahorrarían a sus usuarios y clientes, realizando una reingeniería de sus procesos para ajustarlos de modo que pudieran ser accesados por computador, con posibilidad de impresión de los documentos generados. Cuanto tiempo se ahorrarían las que aceptaran documentos así obtenidos para procesos para los que no es necesario el físico, que aun piden.

Se podría decir que no todo el mundo tiene acceso al computador, y menos las personas de menos recursos que viven en sitios alejados quienes deben hacer extenuantes jornadas para obtener esos servicios; sin embargo hay soluciones imaginativas como la que se empieza a vislumbrar con sistemas como el del antiguo Balotto, cuyas terminales situadas a lo largo y ancho de la ciudad, se pueden ya hacer una buena cantidad de diligencias.

La masificación de la adquisición de servicios por computador podría dar lugar al surgimiento de pequeños negocios locales en los que por un valor menor al de su transporte y su tiempo, que seguramente pagaría gustoso, se le hiciera la “diligencia” a un tercero que no disponga del equipo. Cuanto tiempo se ahorraría, o para generar mas ingreso durante él, o para atender a su familia.

La tecnología es importante para las empresas. Es un elemento hoy insustituible en el manejo y relacionamiento de grandes cantidades de información sobre procesos que la generan y la requieren, y en eso si ha habido mucho avance.

Sin embargo la tecnología y sus ventajas deben llegar rápidamente a la gente del común para facilitarle la vida.

A quienes tanto critican a Transmilenio, un moderno sistema de transporte con alto componente tecnológico – un servicio excelente aunque hoy bastante degradado por falta de atención de la administración anterior – les comparto lo que me contaba una señora que vive en Santa Librada, barrio al extremo sur oriental de Bogotá, que trabaja en una cafetería en la calle 170, compañera de asiento en un viaje por ese medio: Antes gastaba 2½ horas para llegar a su trabajo, y el mismo tiempo para regresar. ¡5 horas diarias de su vida¡. Hoy en Transmilenio gasta 2½ horas, ida y vuelta. Es decir, se ahorra la mitad del tiempo, 2½ horas que utiliza en atender a sus hijos a quienes antes escasamente veía, y casi siempre dormidos.

Esa es la tecnología al servicio de la gente.


* Ingeniero Industrial

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