| 9/19/2006 12:00:00 AM

La RSC, una nueva revolución capitalista

Siempre he sentido un poco de inconformidad con el modelo económico que pretende que las empresas se constituyan exclusivamente para obtener ganancias y que, por lo tanto, a su interior, los administradores tengan como función principal cumplir con las expectativas de rentabilidad de sus accionistas, como si el derecho de asociación moderno no tuviera otra fuente de inspiración que la utilidad.

La incomodidad me ha surgido porque en mi experiencia y conocimiento he podido observar que para lograr dicha finalidad las empresas descuidan o no incorporan en sus valores y principios aspectos tan vitales como el interés por lo social, por lo ecológico, y hasta el mejor reconocimiento salarial. En otras palabras, si las empresas generan un cambio –injusto desconocerse- es porque los consumidores y trabajadores también asumimos nuestro propio costo, y que en los estados financieros de las empresas corresponde a un alto porcentaje de su rentabilidad.

Este aserto no pretende revivir antiguas discusiones sobre plusvalía o participación en el valor agregado de la clase obrera. Si se quiere, puede afirmarse que se trata de actualizar el debate sobre moralidad, ética y solidaridad del empresario, sobre la función social de la empresa .

Justamente, en ese afán de tratar de entender cómo participar en un cambio o proponer mecanismo que hagan que las empresas no sean exclusivamente estudios, números, clientes y resultados, he podido acercarme a un nuevo concepto de responsabilidad: la de las empresas, un tanto difusa, pero que pretenderé concretar en este pequeño escrito.

Definición
Como no existe una definición típicamente adoptada, o mejor como no encontramos su acepción en un texto legal, convenio internacional, ni diccionario, debemos tratar de sintetizarla analizado sus aspectos positivos y negativos, a veces es mejor realizar una definición partiendo de lo que no es, así:

Desde el punto de vista negativo, debemos excluir que la RSC participe de forma exclusiva del Gobierno Corporativo, de los Compromisos de Kioto o Río de Janeiro, de la Cogestión, de las actividades de la sociedad civil, Certificaciones de Calidad, confederación de consumidores, grupos de interés o de presión, etc. No hay, por lo tanto, una sinonimia “minimizante” entre estas figuras –muchas de ellas de alcance legal- y la RSC, que le resten campo de acción y dogmática.

En cuanto a sus aspectos positivos, la RSC está vinculada directamente a los mejores ejemplos de participación empresarial en temas tales como la implementación de mecanismos de control de desechos ambientales, utilización de materias primas biodegradables, la búsqueda de un desarrollo sostenible, el reconocimiento extralegal de beneficios a los trabajadores, la implementación de ONG´s a través de las cuales se destinen recursos para auxilios de vivienda, salud, educación.

Bien podría afirmarse, sobre todos estos aspectos, que ellos sí encuentran regulación u origen legal , pero no puede desconocerse que todos combinados, más otros aspectos, tales como los códigos de ética, decálogos y buenas prácticas, nos conducen a concluir que la RSC es el género de las políticas empresariales destinado al desarrollo del individuo y de la sociedad a la que la misma empresa pertenece, sin instrucción o participación gubernamental.

Elementos que la caracterizan
Revisar qué elementos construirían un modelo de RSC para nuestra empresa nos ayudará a reconocer su alcance:

1. Elementos subjetivos como la moral y la ética en los negocios, las buenas costumbres, y por supuesto, la vinculación a declaraciones gremiales en que la empresa participe.

2. Los elementos objetivos transcienden la normatividad, y tienen que ver con la competencia sana, eficiencia, materia prima que no afecte el desarrollo sostenible, publicidad que informe al consumidor, superar modelos internos y externo de prueba del producto, etc.

Razón de ser
Sin lugar a dudas el desarrollo empresarial monopólico de los países ricos y desarrollados, máxime que su poder económico, lo ejercen a través de sus compañías diseminadas a lo largo y ancho del mundo, y por eso la RSC encuentra en esa realidad su principal razón de ser. Pero, igualmente, en cualquier nación se presentan escándalos corporativos, trabajo infantil, quiebras por autopréstamos, exposición ambiciosa al riesgo de inversiones, endeudamiento externo en cuya inversión se vincula la corrupción, enajenación de riquezas naturales a cambio de ingresos por concesión, corrupción privada, recursos de fondos mutuos que se vuelven propietarios de empresas multinacionales con inversionistas diseminados en todo el mundo, que requieren conocer la inclinación ética de las empresas en que invierten, maltrato empresarial (moobing), arbitraje corporativo internacional en busca de salarios ínfimos o paraísos fiscales, etc.

Como puede apreciarse, la solución de esta inmensa cantidad de problemas no solo está en acciones judiciales de tutela, populares o de grupo, ambientales, disciplinarias o las mismas laborales, sino que las empresas deben tener mecanismos internos de control y, por lo tanto, es la autorregulación y prevención donde se deben desarrollar los principios adoptados para la alta dirección de las empresas, lo que en algunos estudios se denomina “Riesgo Reputacional”.

Lo ideal sería prevenir la participación de las corporaciones en este tipo de escándalos y no entran a probar y ganar una indemnización en beneficio de intereses difusos.

Cómo se construye
El procedimiento de la creación de la RSC requiere de un liderazgo al interior de la Corporación, ya sea en cabeza de los accionistas, de la junta directiva o de los propios directivos. No puede pensarse únicamente en el liderazgo sindical o de trabajadores individualmente considerados, porque ellos también serán los sujetos pasivos y por tanto, beneficiarios de políticas de solidaridad corporativa. Debe también excluirse la iniciativa gubernamental, por cuanto su participación implica el imperio del poder, que generalmente genera en buena medida y en la práctica una elusión colectiva.

Sin lugar a dudas la sola adopción de valores y principios cercanos a la ética, la moral, las sanas costumbres, la solidaridad, la no indiferencia (esto es el interés), etc., acercan mucha a una corporación con su compromiso social.

Ejemplos
Colombia reconoce diferentes casos donde la RSC se presenta, sin que nos percatemos que es la forma solidaria del capitalismo moderno, así por ejemplo, se reconoce la labor de Compartir, Grupo Corona, y un reciente caso de Movistar que auspicia a más de 3.300 niños en el país que se benefician de las becas dentro del Programa Movistar Proniño en Colombia.

En todos los sectores y en todas las empresas existen oportunidades de ejercer una responsabilidad social, cumplir con la comunidad donde se encuentran asentadas, y por sobre todo, beneficiar al equipo humano, que directa o indirectamente, le permiten lograr sus objetivos y ganar rentabilidad.

Pero igualmente, los casos internacionales afloran, el mejor de todos ellos originó un Bestseller del Management, el Caso Semco , empresa brasilera asentada en Sao Paolo, que liderada por su CEO, Ricardo Semler, ha logrado romper todos los paradigmas de delegación, empoderamiento, rentabilidad, reconocimientos y pensiones, etc. Y hoy es una gran multinacional con cifras en ventas superiores a los US$700 millones.

Una gran oportunidad en Colombia la encontraríamos en el sector financiero, el cual acaba de reportar utilidades después de impuestos superiores a los 5.5 billones de pesos para el año 2005, en la medida que las diferentes agremiaciones y sus instituciones incluyeran entre otros los siguientes aspectos: la profundización financiera en las regiones diferentes a las cuatro ciudades principales, apoyo a banco de pobres que implementen los alcaldes, incremento del micro crédito y otorgamiento de crédito a proyectos verdes, crédito de consumo económico, adopción del balance social de reconocimiento público, mejores prácticas en el manejo de la información crediticia (Datacrédito y Cifin), y finalmente buscar un mayor nivel de bancarización y acceso a los servicios financieros en forma gratuita. Asuntos todos que no requieren la participación del legislador, pero sí una posición flexible de la supervisión a cargo de la nueva Superintendencia Financiera.

Los organismos multilaterales
En las Organización de las Naciones Unidas – ONU- se adoptó lo que se llamó el Pacto Mundial (www.pactomundial.org), en la Conferencia de Davos de enero de 1999, documento que se formalizó en las sesiones de julio de 2000, como un llamamiento a los gobiernos y empresas para la adopción de los principios universalmente reconocidos sobre derechos humanos, normatividad laboral y la protección del medio ambiente.

Hoy, este documento se constituye en el principal discurso de convocatoria al sector corporativo a adoptar principios y regular políticas de ética y moral, que le permitan a la comunidad donde se encuentra ubicada la empresa, recibir beneficios más allá de los que la ley le impone.

Críticas
Algunas de las principales criticas que se formulan a esta expectativa de responsabilidad se recogen en las siguientes afirmaciones:

1. Implica asumir más costo tributario en procura de un estado social de derecho.
2. ¿Por qué tienen que asumir las empresas las falencias de los estados?
3. ¿Al dar empleo cumplo mi responsabilidad social?

Creo que la respuesta a todas estas y similares criticas se encuentran en la causalidad de la figura, esto es, asumir la existencia de la empresa, a la cual cada día se le reclama un trato más humano, digno y justo, y colectivamente, una sociedad que le reclama mayor solidaridad y responsabilidad social.

*Abogado especialista en derecho financiero
y comercial
coral_30@hotmail.com

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