| 9/6/2006 12:00:00 AM

La importancia empresarial del trabajo en equipo

La evolución y el desarrollo de la tecnología presente en los procesos industriales, en la sofisticación de los productos y en la forma de prestar los servicios, es y seguirá siendo un factor generador de inquietud dentro del ámbito empresarial por la búsqueda de mecanismos, estrategias y mejores formas de progreso en cada unidad productiva para afrontar los desafíos competitivos que dichos avances representan.

El orden económico actual caracterizado por la rapidez de respuesta de las organizaciones a los retos comerciales e industriales, por la capacidad innovadora y creativa de las empresas y por la articulación de los procesos educativos con el desarrollo económico y social de las naciones, exige competencias fundamentales de parte de cada organización que pretenda mantenerse y crecer en el entorno global.

Al interior de las empresas las respuestas son muy variadas; van desde cambios en la manera de llevar a cabo los procesos productivos hasta modificaciones en las formas de contacto con el cliente, mediante la aplicación de nuevos enfoques y la puesta en marcha de nuevos instrumentos de tipo administrativo, pero sólo aquellas que consiguen integrar al personal a dichos mecanismos y estrategias son las que obtienen los resultados esperados. Solo a través del “empoderamiento” y la articulación del capital humano con los objetivos, las metas, la misión y la visión de las empresas, se puede alcanzar un verdadero liderazgo empresarial y sectorial que conduzca al logro de obtener un nivel competitivo acorde a los retos de la economía internacional.

Es por ello que para las unidades empresariales el recurso humano se convierte en la principal arma estratégica para afrontar los cambios y darle la debida respuesta a cada uno de los desafíos que estos implican, para seguir actuando dentro de la franja de competitividad.

El trabajo en equipo es la estrategia misma que conducirá a cada ente productivo a lograr niveles de desarrollo y progreso apreciables, sustentados por el enriquecimiento creativo y por la afloración del conocimiento y las iniciativas producto de la sinergia que se genera cuando se trabaja coordinadamente y con un sentido de colaboración y compromiso dentro de cada integrante.

La motivación y la participación son dos herramientas poderosas para crear interés dentro de cada equipo de trabajo, así como también lo es el liderazgo fundamentado en propiciar el fortalecimiento de las capacidades y destrezas tanto motrices como intelectuales de las personas que trabajan para la organización. Esto acompañado de una constante capacitación en cada área de desempeño específico es lo que propicia el alineamiento estratégico del personal con los requerimientos de la compañía y lo lleva a identificarse con los objetivos, procesos, estrategias, procedimientos, reglas, y estándares de desempeño.

Estos aspectos son fundamentales para que el talento humano se encuentre sincronizado con los requerimientos que en materia de innovación y creatividad se necesitan para estar a la vanguardia de las nuevas tendencias comerciales y tecnológicas del momento, y para reducir al máximo los rasgos de resistencia al cambio y en vez de ello crear equipos autodirigidos y flexibles que puedan adaptarse e incluso anticiparse a este.

La complementariedad es relevante al momento de crear equipos de trabajo, puesto que de ello depende la coordinación de las actividades y la calidad de cada operación a realizar. También es importante la labor de los especialistas al instaurar equipos interdisciplinarios, pues estos enriquecen la fluidez del conocimiento y pueden propiciar la participación de cada persona con ideas creativas para beneficio de la organización. Los sistemas de comunicación formales deben ir acordes con la flexibilidad que debe tener toda empresa para adaptarse al cambio y deben estar alimentados por los sistemas informales de cooperación y comunicación que se generan en su interior. Los valores dentro de cada equipo deben ser compartidos por todos sus integrantes puesto que de ello depende la sostenibilidad de este en momentos de dificultad y son generadores de mejores relaciones interpersonales y de trabajo, requisito básico para que exista coordinación.

No se debe perder de vista que toda organización es un sistema abierto que interactúa con su entorno de diferentes maneras, y que como tal debe explotar sus fortalezas, potencializar sus áreas débiles para aprovechar las oportunidades que en materia de mercados se le presentan y hacer frente con sus capacidades a las amenazas que el ambiente económico, político y social le plantean; es precisamente aquí que cada entidad debe trabajar en equipo para sacar provecho de cada situación mediante la congruencia de los objetivos individuales con los objetivos organizacionales y de esta manera lograr ventajas competitivas sostenibles conservables en el tiempo.

La importancia que reviste el trabajo en equipo en nuestros días sobrepasa cualquier estrategia, programa, plan o procedimiento en las diferentes áreas funcionales de la empresa, ya que sin el concurso decidido de las personas es imposible alcanzar los objetivos. Por esta razón me solidarizo con aquellos que sostienen que las personas son el activo más valioso de las organizaciones.
 
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