| 6/14/2007 12:00:00 AM

La docencia de la Creatividad Empresarial en la universidad

En las últimas dos décadas, a raíz del cambio de modelo económico, los gobiernos de los países latinoamericanos han enfatizado en la implementación de estrategias que le permitan a una parte de la población generar opciones de desarrollo personal y profesional distintas a la de conseguir un empleo.

Una de dichas estrategias ha sido la de incluir, en los currículos de muchas carreras profesionales y programas de postgrado, asignaturas o créditos relacionados con el Espíritu Empresarial, la Creación de Empresas y la Creatividad Empresarial, entre otras.

Tradicionalmente se ha pensado que son los estudiantes y profesionales de las ciencias económicas y administrativas quienes deben liderar los procesos de creación de empresas, pero se ha demostrado que los empresarios son empresarios porque han desarrollado unos valores especiales y no porque hayan estudiado una determinada carrera.

En el campo académico, una proporción importante de universidades en Latinoamérica se ha dedicado a la enseñanza de la parte técnica de cada profesión y ha dejado de lado una inmensa gama de opciones adicionales que podría permitirle al estudiante desarrollar otras competencias, ser menos “cuadriculado” y un poco menos lógico y racional, para proyectarse como un ser soñador y rebelde, capaz de ver varias opciones para detectar, solucionar y responder ante los múltiples retos y problemas que se presentan en la vida diaria.

Muchos de los textos que hablan sobre creatividad se centran en el desarrollo de una temática enfocada a tratar este tema desde una perspectiva teórica, lo que a menudo no es una herramienta útil para desarrollar la creatividad en las empresas. Gran cantidad de docentes y facilitadores de asignaturas y créditos de Creatividad Empresarial, que posiblemente carecen de creatividad, enfocan sus esfuerzos pedagógicos hacia la enseñanza del concepto de creatividad, cómo se generan las ideas, cómo es el proceso creativo, cuáles son las técnicas para el desarrollo de la creatividad y qué es un plan de negocios, entre otros temas, y olvidan que lo importante en realidad no es dominar esta información sino desarrollar la Creatividad.

Adicionalmente, los procesos pedagógicos para la enseñanza de la Creatividad Empresarial en muchas universidades latinoamericanas han sido guiados por docentes con escaso conocimiento del tema y posiblemente poca o nula experiencia en procesos de creación y diseño de nuevos productos y servicios o solución de problemas al interior de las organizaciones, al igual que la mayoría de sus estudiantes.

Por ello, antes de involucrar al estudiante en la generación de proyectos de Creatividad Empresarial propiamente dichos, es necesario lograr que los futuros profesionales comprendan que la creatividad es desarrollable y que pueden ser capaces de ampliar las posibilidades de su pensamiento para afrontar las situaciones que a diario se presentan, desde una perspectiva flexible en la que puedan identificar varias posibilidades, múltiples respuestas, diferentes puntos de vista, distintos efectos y consecuencias y, especialmente, que les permita visualizar el proceso creativo como algo que está totalmente a su alcance y que en cualquier época de su vida puede convertirse en una herramienta fundamental para su éxito personal y profesional.

Finalmente quiero expresar que en mi concepto las asignaturas relacionadas con Creatividad Empresarial no deben centrarse inicialmente en la creación de una empresa, el diseño de un nuevo producto o servicio, la elaboración de un plan de negocio o la participación en una feria o concurso de emprendedores. Ello conlleva en la mayoría de los casos a que los estudiantes elaboren repetidamente los mismos proyectos y productos relacionados con dulces, artesanías, vinos, productos lácteos, embutidos, fotocopiadoras, transcripciones, etc.

Antes de emprender esta tarea de enfrentar a los estudiantes con las diversas opciones que le brinda el sector empresarial (que van mucho más allá del diseño de nuevos productos y servicios) hay que tratar de flexibilizar su forma de pensar a través de diversos instrumentos y ejercicios que los mismos profesores podemos diseñar, aunque ello requiere previamente que los facilitadores hayamos hecho lo propio con nuestra forma de pensar.

*Economista. Docente de Planta de la Universidad del Quindío (Armenia, Colombia). Autor del libro Creatividad Empresarial en la Universidad, una Propuesta Metodológica (2006). Email: eitarapuez@uniquindio.edu.co.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?