| 2/18/2008 12:00:00 AM

Justicia para todos, el camino para la paz

Hace rato que en nuestro país no ocurría algo que moviera tan profundamente el corazón y la conciencia de todos los colombianos como la liberación de las dos ciudadanas secuestradas por las FARC, en los últimos días. Los medios han ofrecido una amplísima cobertura, especialmente la televisión, donde se ve a veces, entre otras cosas, un afán más de “amarillismo” que de verdadera labor informativa coherente y
objetiva.

Pero por ahora mi objetivo no es juzgar el trabajo de los medios de comunicación, sino reflexionar un poco sobre cómo éste último hecho ha despertado nuestras conciencias y nos ha hecho pensar y discutir sobre nuestra realidad, aquella que tanto criticamos y para la cual cada uno cree tener la perfecta solución.

Estoy segura de que en muchas casas se han sucedido improvisadas reuniones para plantear diferentes puntos de vista sobre qué debería hacer o no hacer nuestro presidente y los ministros y la comunidad internacional y los mediadores y la Iglesia Católica y qué haríamos nosotros si contáramos con el poder para cambiar las cosas. Sin embargo y luego de escuchar varias alternativas, me pregunto si la raíz de nuestros problemas tiene que ver más con la profunda injusticia social que reina en nuestro país y en nuestra sociedad, que con cualquier otra situación consecuencia de la desproporcionada utilización y repartición de nuestros recursos.

Creo que cuando en Colombia podamos ver mayor equidad en todo, tendremos la anhelada paz que tanto hemos soñado: cuando se vean campesinos y ciudadanos con iguales oportunidades, cuando se vean salarios razonables para todos que permitan vivir dignamente, cuando todos los colombianos puedan comer, estudiar y recrearse bien, cuando todos tengan acceso a un servicio de salud oportuno y adecuado y en general cuando todo en nuestro país deje de tener categorías, estratos, calidad diferente si se paga o no se paga, trato diferente si se tiene escolta o no, oportunidad solo si se es joven y se estudio en el exterior, salarios iguales si se es hombre o mujer, blanco o de color, costeño o del interior, etcétera.

La justicia social es la base de la paz y el desarrollo de un país y no implica igualdad sin libertad, implica una sociedad que respeta el bien común y los intereses generales sobre los particulares, es decir, una organización sin corrupción, ni impunidad y una educación para el respeto al otro y a lo nuestro.

La justicia social hará renunciar a los guerrilleros a las filas de la insurgencia y hará desaparecer el secuestro como medio de presión para alcanzar objetivos no siempre políticos, sino muchas veces económicos.






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