| 3/25/2008 12:00:00 AM

¡A metros! 2

Íbamos en que el transporte está politiqueramente manejado y así, las soluciones vislumbradas no son esperanzadoras y desconocen problemas elementales que expoliarán nuestros bolsillos, como la mala calidad de las estructuras nuevas: puentes, lozas de transmilenio y, claro, reparcheos, entre otros.

Los últimos acontecimientos mantienen el péndulo hacia la construcción del metro, incluso sobre la séptima, en perjuicio de una pronta solución para quienes viven sobre esta vía y que comparten la ironía de estar sobre la más importante de la ciudad y a la vez aislados de la más moderna. Porque ocurre que sobre la séptima hay estratos del 1 al 28 compartiendo democráticamente la desgracia que los separa de la autopista, más entre más al norte se encuentren, no sólo en distancia sino en posibilidades de comunicación, como si la ciudad sólo necesitara comunicación Norte-Sur y no Oriente-Occidente.

También me comprometía a dar soluciones sencillas que, sin importar el medio de transporte o mejor aún, sin costosos metros o transmilenios, nos harían la vida menos triste. Aquí van algunas:

Paraderos fijos: todos los sistemas de transporte organizados del mundo coinciden en el increíble invento de los paraderos. Hacerlos respetar es sencillo e imprescindible y al poco tiempo todos vemos la conveniencia, como lo ha demostrado el bus azul que va por la séptima y baja por la 147. Lástima que pase cada media hora y muchos tengan que seguir acudiendo a los buses para pitufos que paran en cualquier lado y además son más caros.

Señalización: agarrar un bus en Bogotá es la experiencia más incierta y desagradable sobre todo para quienes no viven aquí. No hay ninguna información que oriente al respecto y el usuario depende de su visión 20/20, su rapidez mental y el aprendizaje de los nombres que caprichosamente quieran usar los empresarios de buses para los recorridos. Es patético que para saber qué bus tomar uno deba leer como pueda los letreros que ponen en los parabrisas, comprender qué significa Codito, Banderas, Centro Suba, y, adicionalmente, deducir de ahí el orden en que serán cubiertos dichos puntos de la ciudad, todo en pocos segundos porque ningún chofer dará espera. Increíblemente, Transmilenio hace lo propio y el foráneo tiene que saber previamente que existe un monumento a los héroes y dónde queda, para deducir que es la estación para llegar digamos a la calle 82 con carrera 16. El premiado diseño del mapa del Tube de Londres que adapta direcciones reales a estaciones del metro está inventado hace décadas y aquí no se enteran. Solución: usar mapas adecuados, publicarlos en paraderos o estaciones e identificar los buses de manera simple con letras y números. Nada nuevo.

Regulación: parece que no hay entidad responsable del tránsito, no sólo en cuanto a asignación de rutas e infraestructura vial, sino en lo que toca a los vehículos. A la mezcla de buses, busetas, busetitas y colectivos de todos los tamaños, formas y colores que, además, se deben memorizar porque esas características determinan el precio y la ruta, hay que agregar el deplorable estado en que muchos se encuentran y las modificaciones que ha discreción hacen sus propietarios para aumentar su cupo. Muchas personas no caben o sus rodillas se clavan en la espalda del pasajero de adelante. Nadie lo controla y el sistema parece en guerra contra el usuario atacándolo por todos los frentes. Se deben establecer estándares sobre el tipo de vehículos aptos para el transporte de pasajeros, capacidad, distancia entre puestos, ergonometría, condiciones de seguridad. Pero sobre todo, se deben hacer cumplir.

La inadecuada solución a estos problemas económicos individuales nos afecta a todos, pero si a eso sumamos la falta de voluntad política por parte de quienes deben regular ¡apague y vámonos!

Debemos insistir en soluciones simples, económicas y estables, porque sólo cuando lo que tengamos funcione bien podremos saber qué es lo qué realmente necesitamos. El espacio obliga a dejar pendientes otros aspectos: rediseño de rutas, circuitos, sistema integrado, que también son urgentes en Bogotá.

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