Una nueva agenda comercial

| 11/5/1999 12:00:00 AM

Una nueva agenda comercial

Los negocios entre Colombia y Venezuela se han reducido 30%. Pero este fenómeno es coyuntural.

Desde la eliminación de las fronteras comerciales entre Colombia y Venezuela a comienzos de los 90, los empresarios de los dos países se habían acostumbrado a las buenas noticias. Todos los años veían con entusiasmo cómo crecían sus exportaciones al mercado vecino. Pero los resultados de los primeros meses del 99 de alguna manera acabaron con esta euforia y generaron escepticismo. Por primera vez desde la apertura comercial, el comercio no va a crecer. Por el contrario, se va a reducir entre un 20% y un 30%.



La responsabilidad de la caída, sin embargo, no está en los problemas políticos, sino que tiene una estrecha relación con variables económicas y más específicamente con el desplome de la demanda en los dos países.



Las cifras son elocuentes. Entre enero y julio de este año, el valor del comercio total se redujo 40,3% al pasar de US$1.585 millones en 1998 a US$946 millones. La reducción fue de 28% en el caso de las exportaciones colombianas, mientras que el comercio de Venezuela hacia Colombia cayó 50%.



Con este resultado de los primeros meses, lo más probable es que el valor total del comercio bilateral al final de 1999 no supere los US$1.800 millones, muy por debajo del valor en 1998. Es muy posible también que por primera vez en muchos años, la balanza comercial sea favorable para Colombia.



Por razones sanitarias, como la fiebre aftosa, las ventas de carne colombiana a Venezuela han sido prácticamente inexistentes. De US$48 millones de ventas entre enero y julio de 1998 se pasó a US$4 millones en el mismo período del 99.

En azúcar, las exportaciones se redujeron de US$77 millones a US$27 millones porque, de acuerdo con los azucareros venezolanos, el mercado está sobreabastecido. La situación del azúcar es tal que el gobierno de Venezuela está a punto de poner una salvaguarda al azúcar colombiano, en contra de todos los acuerdos andinos y de los contratos que ya se tienen con los azucareros colombianos.



Las exportaciones de vehículos colombianos hacia Venezuela cayeron 80%, de US$70 millones en los primeros siete meses del 98 a US$14,5 millones en el mismo período del 99. Aunque esta caída es simplemente enorme, a diferencia de los dos casos anteriores, el comercio de vehículos tiene todas las posibilidades de fortalecerse en el muy corto plazo, gracias a las políticas del gobierno Chávez que buscan masificar el carro de gama baja.



Perspectivas positivas



Por tanto, hay razones objetivas para argumentar que la caída del comercio es un fenómeno coyuntural y que basta con que las economías de los dos países se recuperen para que vuelva a despegar.
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