| 10/1/1994 12:00:00 AM

PREOCUPADO POR EL RÍO

Durante mi gestión como director ejecutivo de la CAR, fueron objeto de gran preocupación principalmente dos aspectos que afectan de manera grave a la capital de la República: 1) El déficit en el abastecimiento de agua potable que muy seguramente ocurrirá a comienzos del siglo XXI y 2) La contaminación del río Bogotá. Sobre el primero no se ha logrado aún crear la conciencia que permita un cambio de actitud de la población hacia un uso eficiente del agua, como única solución para afrontar el problema originado en que la demanda de agua potable es ya superior a la oferta. Como asiduo lector de DINERO, me he enterado del artículo titulado "El río Bogotá y su alcalde", suscrito por Rubén Darío Avendaño, que no comparto. La alternativa que el señor Avendaño considera como la más adecuada (para el tratamiento de aguas residuales del río), o sea la del tubo interceptor para recoger la totalidad de las aguas negras de Bogotá, para conducirlas hasta una gigantesca planta de tratamiento en Alicachín o en Tocaima, dejaría el cauce del río Bogotá completamente seco durante la mayor parte del año, pues sólo serviría para conducir los excesos de agua durante fuertes períodos invernales.

Con mis felicitaciones por el éxito de DINERO.



Eduardo Villate Bonilla

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