| 4/1/1995 12:00:00 AM

OBREOÓN, CASTRO Y LAS SIERRAS

He recibido copia del artículo que en el N° 21 de Dinero -febrero 1995- publica el arquitecto Rafael Obregón y en el cual, después de criticar la pasada administración de la ciudad, celebra que los bogotanos estemos, por fin, "libres de un gobierno distrital enruanado, turbio y leguleyo". Obviamente el señor Obregón y todo aquel que lo desee puede pensar y escribir cuanto le parezca sobre la administración que presidí. Lo anoto con la autoridad que me otorga el hecho de haber aguantado, sin chistar palabra, el encarnizamiento de los medios en proporciones nunca antes vistas.

Pero en este caso creo que por razones éticas vinculadas al equilibrio de la información, sus lectores deben saber que el arquitecto Rafael Obregón asesoró profesionalmente ante el Distrito a los propietarios de las Sierras del Chicó durante varios meses del año 94 y con oportunidad del proceso de concertación que se adelantó en relación con ese predio. Tal proceso concluyó sin acuerdo porque no acepté las propuestas de los propietarios y sus apoderados o voceros. Ignoro si el señor Obregón haya asesorado antes, o siga haciéndolo, a los propietarios de las Sierras o si tenga otros intereses en el desarrollo urbanístico del citado predio. Por lo dicho, tengo motivos para pensar que el mencionado arquitecto, como a muchos bogotanos, infortunadamente, no le duele la ciudad sino el bolsillo y escribe con pasiones pero sin razones. No creo que necesite invocar ante usted la ley de prensa para solicitarle la publicación de esta nota.



Jaime Castro

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