| 3/1/1995 12:00:00 AM

LA SANGRE LLAMA

Definitivamente, en Colombia la sangre llama. Para tener un buen puesto en el sector oficial es indispensable ser hijo, nieto o hermano de alguien. También sirven los parentescos por asociación, como esposa o cuñado, aunque no son tan efectivos. Los puestos de primera son para los parientes de primera. Para confirmar y reconfirmar lo que es un secreto a voces, tan sólo basta con echarle una mirada al artículo publicado en DINERO de febrero pasado (Lazos familiares), donde estoy seguro de que apenas se da una pequeñísima muestra de los vínculos que se mueven en el gobierno. Pero lo que me deja más perplejo es que a nadie parece importarle: ni al mismo gobierno que predica contra la corrupción, ni a los contribuyentes que financian esa burocracia.



Pedro Pérez

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