| 3/18/2005 12:00:00 AM

En las mismas

Al leer el artículo Café, más que bonanza, con preocupación notamos que seguimos en las mismas, pero de otra manera. Antes, el funcionamiento del mercado estaba sujeto principalmente a las heladas de Brasil, para que se generaran unos ajustes a los precios internacionales y así tener mejores rendimientos. Hoy, después de la más reciente nefasta historia de la caficultura colombiana, hemos mostrado un mejor desempeño, por el aumento del precio internacional a causa de la escasez de café suave, nuestro producto estrella. Parece ilógico, pero se sigue repitiendo la misma historia: la caficultura colombiana se beneficia o perjudica de acuerdo con las variables exógenas. Dios quiera que algún día podamos escuchar de la Federación Nacional de Cafeteros que a los caficultores colombianos les va bien en el mercado internacional, como resultado del buen manejo de variables endógenas, como el aumento de la productividad a un nivel similar o superior al promedio mundial, sustitución total de cultivos con cafés orgánicos y descafeinados, aumento de las exportaciones del producto, pero con alto valor agregado. Pienso que el país debería hacer los más grandes esfuerzos tomando el camino correcto no para globalizar el producto, sino para globalizar la cultura del café colombiano.

Allex Yamil Caicedo Millán, profesor de Economía Internacional,

MCFI Universidad de Barcelona
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