El rendimiento social de la economía

| 2/16/2001 12:00:00 AM

El rendimiento social de la economía

Es necesario desatar todas las energías posibles para acercar los extremos culturales que identifican a una nación como la nuestra, que es un espejo roto en mil pedazos.



Por una parte está el extremo de quienes quisieran ver ríos de leche y miel al conjuro de mágicas decisiones tomadas en el Estado, sin reparar en los imperativos del proceso económico. El poder político en manos de este extremo tiende a producir alergias pasajeras, a confundir la felicidad de la borrachera y a causar largos y dolorosos guayabos en los que la peor parte la llevan, como siempre los más pobres. Por otra parte está el extremo de quienes idolatran los indicadores y las doctrinas económicas en boga y reducen la pobreza y la desigualdad al triste papel de ser estadísticas inevitables en una larga marcha hacia la prosperidad, esa cosa tan esquiva e inasible. Para este extremo, resulta fácil darse las pelas en la piel de quienes no acceden a los escenarios de la corriente intelectual dominante.



Así pues soy partidario de convocar a un diálogo serio, respetuoso, claro, sincero, entre los poseedores del saber económico y los representantes políticos de las comunidades.



¡Cómo me entusiasmó la lectura de una columna en la Revista Dinero edición No. 125 "La intrascendencia de los economistas" de Armando Botín, quien según esa publicación es presidente de una de las 100 empresas más grandes del país y prefiere mantener su nombre civil en reserva! Gracias, señor Botín, por esa excelente verbalización de las angustias de muchos dirigentes culturales colombianos. No me sorprendería que fuera usted un economista de quilates.



Horacio Serpa U., Foro Colombia, una visión a largo plazo.

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