| 11/1/1993 12:00:00 AM

EL NUEVO POLÍTICO DE BOYACÁ

Su artículo sobre las esmeraldas aparecido en la edición anterior tiene algunas imprecisiones. Podría pensarse que el auge del negocio exportador de esmeraldas de los últimos años va aparejado con un incremento en la satisfacción de las necesidades básicas, y el desarrollo de los municipios y regiones donde se extraen; lo mismo que la preservación ecológica y una retribución justa para el Estado. Sin embargo, la realidad es bien distinta: La explotación de esmeraldas está gravada con una regalía del 15% del valor de la piedra en boca de mina, pero por múltiples dificultades que se presentan en su definición con los empresarios privados, que desde 1977 manejan las concesiones, no se ha podido recaudar. En compensación, el gobierno estableció un sistema consistente en cobrar una suma de dinero por hectárea de explotación, dependiendo de su lugar de ubicación. En 1991 este canon produjo ingresos por $198 millones y en 1992, con unas exportaciones registradas de $130.000 millones, $285 millones. En el proyecto de Ley de Regalías, el Ministro de Minas estimó que el ingreso sobre el total exportado en 1991 debió ascender a la suma de $4.286 millones y calculamos que para 1992 pudo estar por los $5.875 millones. El gobierno en el proyecto mencionado, fijó para la esmeralda una regalía equivalente al 3% de la producción bruta en boca O borde de mina. El Senado modificó la propuesta y estableció, que las regalías serían del 1.5% del valor del material explotado. Esta es la regalía más baja de todas las que gravan los recursos mineros. Igualmente, dispuso que las esmeraldas que se exporten pagarán un 4% del valor. Pero exceptuó de este pago a los concesionarios del Estado que hayan liquidado el 1.5% como regalías del material explotado, es decir, persiste en la norma la incertidumbre de determinar el valor de la piedra en boca de mina, circunstancia que impide el cálculo de las regalías y por consiguiente su cobro. La contraprestación pagada por las compañías mineras hasta 1992 por la explotación esmeraldífera asciende a $989 millones, de los cuales Boyacá ha recibido $105 millones, los municipios productores $499 millones y el Estado $385 millones. Estas cifras que no son consecuentes con el auge del negocio das exportaciones para 1993, según las proyecciones se acercarán a los $342.000 millones), permiten suponer que la superación de la violencia, la erradicación de la guerrilla y el mejoramiento del entorno sólo podrá darse sobre la base de cambios profundos en la concepción de la explotación, y en el aumento de la presencia del Estado, para que la riqueza que allí se genera deje de ser una ilusión pasajera.



YURI CHILLAN

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?