| 11/1/1993 12:00:00 AM

EL CANDIDATO DE LA CALLE

El futuro de la economía colombiana depende en buena medida de la orientación que el próximo presidente le imprima. Dentro de ese orden de ideas, creemos que tanto al equipo directivo de su revista, como a sus lectores, les interesa conocer los planteamientos económicos de los precandidatos. Existe un consenso alrededor de la necesidad de evitar una mayor reevaluación del peso. La diferencia radica en que nosotros creemos que esto se logra con políticas macroeconómicas coherentes y no a través de compromisos formales, del simple manejo administrativo de la tasa de cambio nominal. Es más, si dicho precandidato liberal cumple sus promesas electorales, la reevaluación será inimaginable. Nosotros proponemos la consolidación del proceso de apertura económica. Samper, con su gradualidad y selectividad, busca reversar este proceso, volver a las licencias previas, a la omnipotencia del Incomex. Sobra aclarar que nuestra propuesta contribuiría a evitar la reevaluación, la otra tendría el efecto contrario. En cuanto a Cusiana, nosotros proponemos invertir dichos recursos, paulatinamente, en carreteras, educación y salud. El otro precandidato prometió en Bogotá destinar estos recursos para solucionar el problema de transporte masivo; en Manizales prometió montar canales de comercialización de café; en otras regiones prometió construir la carretera al mar desde Medellín, la autopista al Llano, la troncal Medellín Bucaramanga, para invertir en capital humano... Es claro que se gastaría mucho más de las regalías que va a recibir el próximo gobierno y que la tasa de cambio se desplomaría. En el área fiscal hemos mostrado cómo el próximo gobierno enfrentará déficit cercanos al 4% del PIB. Un cálculo rápido consiste en adicionar al déficit inicial estimado para 1994 del 2.5%, los costos de las nuevas leyes seguridad social, eléctrica, transferencias a entidades territoriales, regalías, los cuales se estiman en más de un punto del PIB. Aquí radica la mayor amenaza para el proceso de apertura económica. Por eso hemos fijado prioridades en el gasto público y estamos conscientes de la necesidad de reducir otros gastos. En el sector financiero es necesario continuar con el proceso que este gobierno ha iniciado hacia la banca múltiple. La propuesta de Samper no es muy comprometedora: Es conveniente un paso adelante hacia la universalización... sin desaprovechar toda ventaja de la especialización. En donde sí se lanzó al ruedo fue cuando propuso permitir a los bancos comerciales efectuar inversiones en acciones de empresas industriales y comerciales. Nosotros consideramos que esto sería un gran error: las pérdidas de cientos de billones de dólares de los Savings and Loans en Estados Unidos y los costos que asumió todo el país en los casos de los grupos Grancolombiano y del Banco Nacional, entre otros, nos muestran el peligro de dicha propuesta. a5 En cuanto al crédito para los agentes económicos de menor tamaño y mayor riesgo, como los microempresarios o el sector agrícola, creemos que el problema principal no es la existencia del crédito, sino que estos sectores no disponen de las garantías para acceder al préstamo. Por tal motivo proponemos que el Estado desarrolle mecanismos de garantía eficientes, con el objeto de favorecer la asignación de crédito a los sectores mencionados. El otro precandidato propone volver al pasado: a los fondos de redescuento a costa del sector financiero y en donde los créditos terminan en quienes sí tienen garantías y a los subsidios implícitos canalizados a través del Banco Popular. Lo mejor para la democracia y el país es que los distintos grupos de opinión le exijan a los precandidatos claridad y coherencia en sus propuestas. Si no lo hacen ahora, tal vez después sea demasiado tarde.



HUMBERTO DE LA CALLE LOMBANA

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