| 11/1/1994 12:00:00 AM

DESEMBOTELLAMIENTO EN PLANEACIÓN DISTRITAL

Lo felicito por su revista y en particular por haberle dado cabida a magníficos columnistas del tema urbano. Quiero referirme a los comentarios de "Le Courvoisier" en relación con la entidad que dirijo. En su columna "Bogotá: Odisea 2010" el autor afirmó que °Planeación Distrital es un típico ejemplo de la burocracia oficial, donde cada funcionario justifica su puesto estableciendo controles". Al respecto quiero informarles a ustedes y a los lectores algunos cambios ya ejecutados que no son de conocimiento público y que desvirtúan lo afirmado.

Planeación fue la primera entidad distrital, y tal vez la segunda en el país después de Impuestos Nacionales, en aplicar el principio de la buena fe y control posterior en las relaciones del Estado frente a los particulares. Esto se reflejó en primer lugar en el sistema de liquidación del Impuesto de Delineación Urbana, más conocido como impuesto a la construcción. Desde octubre de 1993 adoptamos el sistema de autoliquidación de la base gravable, que en este caso es el costo de la obra. Esto nos permitió desmontar una dependencia encargada de calcular dicho costo a partir de los planos presentados por los constructores y en donde los trámites se alargaban entre 30 y 60 días. Ahora el constructor paga en bancos y antes de solicitar licencia, lo cual eliminó de tajo las demoras en la aprobación por dicho concepto. Este cambio le reportó al Distrito, sin necesidad de subir la tarifa, un incremento en el recaudo del 285%, tal como aparece en el último artículo escrito por Alba Lucía Orozco y Santiago Pardo para esa revista, titulado "Éxito del Autoavalúo". Allí también se observa que el impuesto de delineación urbana es la fuente tributaria de más crecimiento, superior incluso al impuesto predial con autoavalúo.

Más importante que lo anterior, aunque menos medible en dinero, es la aplicación del principio de buena fe y control posterior en la expedición de licencias de construcción. En efecto, ya está operando un sistema interno de estudio de solicitudes en donde se supone la buena fe

y el conocimiento de las normas arquitectónicas por parte de los constructores. Así el trámite del permiso se agiliza para todos y el control posterior selectivo se hace más eficaz. Lo anterior porque quienes lleguen a infringir las normas en el terreno, no pueden invocar los permisos para defenderse legalmente, pues han sido expedidas sobre la base de su buena fe.

Gracias a este cambio, a medida que se han ido resolviendo las solicitudes acumuladas durante la época de crisis, el personal ha podido dedicarse a operar el nuevo sistema y ya es un hecho que los constructores están recibiendo una respuesta muy diferente. Prueba de ello es que el 92% de las licencias de construcción solicitadas durante el tercer trimestre de este año ya tuvo respuesta y casi todas ellas en menos de 30 días. Como podrá verificar con otras fuentes, esta situación no se había presentado siquiera en épocas fuera del boom de la construcción.



Andrés Escobar Uribe, Director Planeación Distrital

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