| 5/1/1993 12:00:00 AM

DE LA SAC

Me dirijo a usted en relación con la nota aparecida el pasado 15 de marzo de los corrientes en la sección Tendencias, de la publicación a su cargo, debido a que la misma contiene protuberantes imprecisiones que es necesario puntualizar. El autor de la nota no está bien informado cuando supone la existencia de subsidios para el agro. Estos, en concordancia con el nuevo modelo de desarrollo, fueron eliminados por el Gobierno nacional, cosa que no han hecho ni siquiera los países más desarrollados, frente a los cuales se está exponiendo nuestra producción. Incluso, aquí fue desmontado el Cert, que se concedía para estimular las agroexportaciones. Bien podría haberse ahorrado el sobresalto ante la eventualidad de que algo que no existe pudiere incrementarse. No compartimos la preocupación de que el otorgamiento de unos eventuales subsidios a la producción agropecuaria vaya en contravía del desarrollo nacional. A nadie debería escapársele que las actividades del campo donde se asienta el 30% de la población sigue siendo una importante fuente de riqueza para la economía nacional. La presencia de una profunda crisis, como la que atravesamos en esta época, merece cuando menos un apoyo estatal para salir adelante. En Colombia tampoco existen los precios de sustentación. Fueron reemplazados desde 1991 por los de garantía, los cuales apenas reflejan las tendencias de las cotizaciones internacionales -altamente influidas por los subsidios- y no los costos de producción, factor este que sí se consideraba en el pasado para determinar los precios de sustentación. Cuando el analista asegura "...que el sector no está desprotegido pues con el sistema de franjas los aranceles llegan hasta el 80%, para no hablar de los recientemente aprobados esquemas de refinanciación de la deuda; nuevamente se equivoca, puesto que el instrumento de las franjas de precios no ha permitido -ni lo hará, seguramente- la formación de aranceles tan elevados. De hecho, en 1992 la mayoría de los productos cobijados por el mecanismo de las franjas no pagó arancel variable, en vista de que los precios oficiales de referencia se ubicaron entre los límites de las mismas, o sea, entre los precios piso y techo. El monto de los aranceles ad valorem son 5%, 10%, 15% y 20%. Por lo demás, en vista de que un porcentaje significativo de las importaciones de alimentos y materias primas incluidos en las franjas, tales como arroz, maíz, fríjol, torta de soya y harina de pescado, provienen de países de la subregión, éstas no pagan arancel de ninguna clase. Es exagerado afirmar que los aranceles del sector llegan a un 80%.



CESAR DE HART, PRESIDENTE SAC

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