De Rafael Pérez

| 3/10/2000 12:00:00 AM

De Rafael Pérez

Quiero ampliar, aclarar y corregir afirmaciones hechas en su edición 102 en el artículo "Una lección tardía".



1. De los $800.000 millones que debía recibir el banco en 1999 como capital de Fogafin para estar en condiciones de responder ante los ahorradores y cumplir con la Superbancaria, solo se recibieron $550.000 millones. El resto según decisión de la junta de Fogafin debía entrar al hacerse el saneamiento de su cartera mala y de los bienes recibidos en pago de obligaciones.



2. No comparto la opinión sobre el origen "político" de mi nombramiento. Acredité 12 años de experiencia en la banca privada internacional antes de llegar al BCH.



3. Es cierto que quienes tomaron la decisión de liquidar el banco pudieron haberlo hecho en octubre de 1998 con menores costos para el fisco.



4. No es cierto que contravine decisiones expandiendo el banco: logré reducir el número de empleados de 3.400 a 2.176, manejando un nivel de activos que en otras entidades requieren más de 5.000 empleados.



5. No es cierto que hiciéramos publicidad, pues desde el 12 de diciembre de 1998 esta fue suspendida por orden de la Superbancaria.



6. Con la excepción de 4 créditos redescontados ante Findeter, no se otorgaron nuevos créditos ni se expandieron las acciones del banco.



No ha sido fácil reabrir la dolorosa página del BCH, organización que manejé con austeridad, profesionalismo y dedicación, buscándole una salida a esta entidad tan querida para los colombianos, pero resultó imposible remar contra la corriente de una situación interna y externa que allí encontré y llevar al banco a puerto seguro.



Rafael Pérez Martínez

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