| 3/1/1994 12:00:00 AM

CODEUDOR

Dada la cantidad de llamadas averiguando por la eliminación de la figura del codeudor o coarrendatario cuando la persona no ha usufructuado el bien, transcribimos parte de la información suministrada por nuestra fuente.

"La fianza es una garantía personal accesoria, en virtud de la cual una o más personas responden de una obligación ajena, comprometiéndose para con el acreedor a cumplirla en todo o en parte, si el deudor principal no la cumple.

Preferimos esta definición a la contenida en el Art. 2361 del Código Civil que califica a la fianza simplemente de "obligación accesoria", expresión vaga que no da idea exacta de su naturaleza, cual es la de constituir una especie de caución o garantía y la de ser personal, esto es, la de obligar al fiador en todos sus bienes al pago de la garantía, en caso de que el principalmente obligado no cumpla.

Decimos que la fianza es una garantía personal, porque el fiador queda respondiendo de la deuda o de la indemnización por el incumplimiento, según el caso, como deudor subsidiario, o sea, que se compromete personalmente al pago de aquellas, a diferencia de lo que sucede con quien otorga una garantía real, que sólo compromete la cosa sobre que recae, quedando libre de toda obligación personal. En la fianza el acreedor tiene el derecho subsidiario de persecución sobre la totalidad de los bienes que integran el patrimonio del fiador, mientras que en la garantía real carece de este derecho, debiendo limitar su persecución a la cosa objeto del gravamen. En desquite, el acreedor hipotecario no está sujeto a que el dueño del bien hipotecado para responder por una deuda ajena, le oponga el beneficio de excusión (C. C., Art. 2453).

Diferencias de la fianza con la solidaridad pasiva. Es conveniente distinguir estos dos fenómenos jurídicos. De una parte, se habla de la fianza solidaria; de la otra, se dice que la solidaridad es una forma de garantía personal. No obstante, entre fianza y solidaridad existen grandes diferencias:

1) Para que exista solidaridad es menester que todos y cada uno de los codeudores se obliguen a una misma prestación. Esta exigencia de que la obligación de los varios obligados tenga un mismo objeto es fundamental, porque sin ella sería inconcebible que cada uno de los deudores pueda ser obligado por el total. No ocurre lo mismo en la fianza, como veremos; más aún, hay casos en que la obligación del fiador tiene necesariamente un objeto distinto del objeto de la obligación afianzada.

Por ello el fiador que, como tal, se obliga en calidad de "deudor solidario" al pago de una suma de dinero en caso de que el deudor principal incumpla su obligación de hacer o de dar una cosa que no sea dinero, no es un codeudor solidario sino un deudor solidario que en ningún caso está obligado a ejecutar la prestación del deudor principal, porque si lo estuviera ya no se estaría en presencia de una fianza (Art. 2369, incs. 2° y 3°).

2) La solidaridad da a cada obligado el carácter de deudor principal; la fianza, en cambio, obliga al fiador subsidiariamente. Por ello los codeudores solidarios no gozan de los beneficios de excusión y división que caracterizan la fianza simple (Arts. 2383 y 2392). El fiador que se obliga como deudor solidario carece de los aludidos beneficios (Arts. 2384, 2º, y 2392), aunque no sea realmente un codeudor solidario. Esto se debe a que la expresión de obligarse solidariamente lo hace responsable en primer término y por el todo; pero no le quita su carácter de fiador, puesto que, como vimos, no se obliga a ejecutar la prestación del deudor principal, sino a pagar una suma de dinero, como es de rigor tratándose de fianza. Nuestro Código, a semejanza del francés, ha tratado esta materia en forma deficiente, originándose confusiones en aquellos casos en que el fiador se obliga solidariamente o solidariamente y como fiador o mancomunada y solidariamente, que no deben confundirse con el caso del codeudor solidario, inclusive con el caso del codeudor solidario de una obligación en la cual sólo tiene interés su codeudor (Art. 1579, inc. 2°), que sustrae el problema de los términos en que había sido planteado por el inc. 1° de dicho texto, para acercarlo a lo preceptuado por el Art. 2395.

3) Acabamos de ver que la solidaridad es inconcebible cuando las obligaciones de los varios deudores no tienen un mismo objeto. Ocurre que en la fianza la obligación del fiador debe tener siempre por objeto una suma de dinero. Esto significa que si la obligación principal es de hacer o de dar una cosa que no sea dinero, y el fiador se obliga "mancomunada y solidariamente" con el deudor principal o como "codeudor solidario y fiador" de dicho deudor o como "fiador solidario" de él o en términos semejantes, habría que decidir ante cuál de las dos figuras jurídicas nos hallamos. Si se resuelve que el contrato es de fianza, hay que descartar toda posibilidad de que el fiador ejecute la obligación principal; en cambio, si del tenor o del espíritu del acto aparece claramente que el supuesto fiador está obligado a la misma prestación que el deudor principal, la fianza sería inaceptable y habría que concluir en la existencia de un caso de solidaridad (el pretendido fiador sería en verdad un codeudor solidario), ya que, según el inciso final del Art. 2369, "la obligación de pagar una cosa que no sea dinero en lugar de otra cosa, o de una suma de dinero, no constituye fianza", y según el inc. 3° del mismo precepto, "afianzando un hecho ajeno se afianza sólo la indemnización en que el hecho por su inejecución se resuelva". De igual modo, no habrá solidaridad y sí fianza, si la obligación principal es meramente natural, ya que la obligación del codeudor solidario sigue necesariamente la naturaleza de la obligación de su codeudor, desde el momento que deben tener el mismo objeto, y en tal caso del fiador, de una obligación natural es inconcebible que se trate de una obligación solidaria, ya que las obligaciones naturales no confieren al acreedor derecho para exigir su cumplimiento; en cambio, ordena el Art. 2364 que el fiador de una obligación natural está en el deber de cumplir su obligación accesoria, ya que dichas obligaciones naturales son susceptibles de afianzarse.

4) La obligación solidaria se contrae con el consentimiento de todas las partes. En el acto de concluirse el contrato, el acreedor acepta como sus codeudores solidarios a los que en tal calidad se obligan, y éstos expresan su voluntad de serlo. En la fianza, por el contrario, no es necesaria la aceptación del deudor contra cuya voluntad o sin su consentimiento, inclusive sin su conocimiento, puede obligarse el fiador."
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