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Carta completa de Asocolfores

Bogotá, 17 de noviembre de 2007


Doctora
Rosario Córdoba Garcés
Directora
Revista Dinero
Ciudad

REF: “El efecto Dole”

Estimada doctora Córdoba:

He leído con mucho interés el artículo “El efecto Dole” publicado en la edición No 266 de la revista Dinero. Con el ánimo de ofrecer a los lectores otros puntos de vista, me permito hacer los siguientes comentarios:

1) El artículo aleja y distrae al lector de la dura realidad que implica para los sectores exportadores colombianos una tasa de cambio cada vez menos competitiva, al presentar esta situación como algo que simplemente se puede compensar con incrementos en la productividad, sin importar que tan baja sea la tasa de cambio. Se desconocen los significativos avances en productividad que ha hecho el sector a lo largo de su historia y especialmente en época reciente, que son la razón principal para mantener durante tanto tiempo su posición de liderazgo en el mercado. Pareciera que los aumentos en productividad pueden ser ilimitados, sin tener en cuenta la alta participación de la mano de obra y las condiciones de otros países competidores con los cuales la diferencia fundamental es la tasa de cambio, la cual, al final determina el precio de estos factores de producción no transables.

Coincidencialmente, en la misma edición de la revista aparece un artículo de Luis Fernando Andrade, director y socio de McKinsey en Colombia, tal vez la firma de consultoría más prestigiosa a nivel mundial. Por su posición el doctor Andrade tiene acceso a una visión privilegiada, no solo en Colombia sino en muchos países, de temas económicos, estratégicos, de competitividad y productividad, que son precisamente su negocio.

En su artículo alerta y advierte sobre los riesgos de la revaluación sobre la competitividad, y la señala como una de las variables que “podrían descarrilar el tren del crecimiento económico” del país. Respaldo la opinión del doctor Andrade por creíble, ajustada a la realidad y a la experiencia. Siempre habrá que mejorar la productividad y ser innovadores, pero hay límites, especialmente cuando hay que competir con países que sí han puesto en práctica un modelo exportador como política de estado.

2) Se menciona que estamos a la caza de una nueva ayuda del gobierno. Esto no es cierto, estamos a la caza, como siempre lo hemos estado, de medidas que afiancen un modelo exportador claro de cara al TLC con Estados Unidos y con otros países. Las ayudas son producto de decisiones del Gobierno frente a la pérdida de competitividad exportadora y de empleos. .

3) Hace algún tiempo se inició un movimiento con base en argumentos ambientales, para combatir el transporte aéreo de carga, enfocándolo principalmente a las exportaciones de productos de países en vías en desarrollo hacia las naciones desarrolladas. Sin embargo, no se habla de la contaminación que generan esos países cuando producen sus bienes consumiendo grandes cantidades de energía. Esta crítica debería contextualizarse revisando la contaminación generada por los países industrializados y su incidencia sobre el cambio climático, en contraste con los beneficios socioeconómicos que genera la floricultura en un país como Colombia.

En el diálogo norte-sur se incurre en muchas ocasiones, como ésta, en una doble moral que esconde fines proteccionistas y busca limitar el libre comercio de bienes producidos por los países industrilalizados. En lugar de simplemente hacer eco a estas posiciones proteccionistas que nos afectan, los invito más bien a que nos acompañen en el trabajo que estamos realizando con otros países del hemisferio sur para defender nuestros derechos y nuestros empleos.

Cordialmente,





Augusto Solano Mejía
Presidente
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