¡A trabajar!!!

| 7/21/2000 12:00:00 AM

¡A trabajar!!!

Se acabó la gabinetología...





La opinión pública se deleitó por meses adivinando, nombrando y tumbando ministros. La conformación del nuevo gabinete acabó el juego. Ya están al frente los 15 ministros que ayudarán al Presidente y al país a salir adelante. Los ministros escogidos son personas buenas, con experiencia e intenciones de servir y acertar. No jugar más a mirar para atrás, a llover sobre mojado o a creer que lo mejor no es enemigo de lo bueno. La opinión pública tiene que mirar hacia adelante para ayudar a abrir camino. Y concentrar su atención en las nuevas ideas, estrategias y planes de acción.





A decir verdad, el principal reto del gabinete del segundo tiempo del gobierno no será consolidar los logros de los primeros dos años. Parodiando la expresión del ministro Santos en entrevista con El País, los números son tozudos: uno más uno suman dos y los números siguen sin cuadrar: los desequilibrios fiscal, productivo y social siguen in crescendo. Aun con los aciertos de política internacional y la gran apuesta por la paz del Presidente, el saliente gabinete no sembró mucho. Fueron más las individualidades que el trabajo en equipo. Más su reacción ante los hechos que la capacidad de anticiparlos. Más su espejo retrovisor que su capacidad propositiva. Más el tiempo perdido ante el Congreso que el empleado de frente al país. Más, en fin, la retórica que sus logros. Para ser recordado por sus realizaciones y disfrutar la cosecha, el nuevo gabinete debe superar las limitaciones de su antecesor.



El punto de partida es un buen diagnóstico. La economía no está ya en recuperación. Detrás de las ilusiones estadísticas, hay una realidad: las indecisiones políticas han tenido enormes costos. La economía, desde el segundo trimestre, ya dejó de crecer. El empleo está amodorrado, el desempleo en ascenso y la inversión privada en colapso. Más que continuar con pequeños ajustes, el nuevo equipo económico tiene en sus manos tres artefactos de mediano poder explosivo sin desactivar: el sistema financiero, el desempleo y las finanzas públicas.



Hay que comenzar con un buen programa para enfrentar estas bombas, con estrategias coherentes y metas realizables en 750 días. La sorpresa, la descoordinación y el gradualismo, que condujeron a desperdiciar tantas oportunidades no puede repetirse. Con mayores costos fiscales y más salida de capitales y empresarios, la paz no se abrirá camino. El Presidente debería liderar con las fuerzas políticas un plan económico y social para sus dos últimos años, un gran acuerdo nacional que guíe con precisión la acción de todo el gobierno. El nuevo Ministro de Hacienda no puede seguir apenas en el Congreso y en la contabilidad fiscal y bancaria, sino arriesgar soluciones más imaginativas para enfrentar el liderazgo de toda la economía. La crisis externa y de la inversión privada son tan graves como el desequilibrio fiscal, y cada una merece similar atención. Una nueva estrategia del mercado de capitales puede ser su eje de acción. Mientras más rápido actúe, menos tiempo tendrá para lamentarse. El equipo social, por su parte, no puede seguir, como rueda suelta, de observador de los problemas del empleo y la educación, sino poner en marcha, por fin, un plan eficaz para superar la crisis social de la mayoría de los colombianos.



Con caras nuevas y fuerzas renovadas, el nuevo gabinete necesita, por los próximos 24 meses, mucho entusiasmo y apoyo. Mirando al futuro y a todos los colombianos... ¡a trabajar por este país!!!
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